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Pliego para tus adentros
la vastedad del alma,
de tus cauces inacabables,
tus olores,
los asaltos;
yo, enajenado en tus encantos,
y tú, alzada en mi regazo.
Dómina, regina,
afianzada en mi pecho
y en lugares altos, muy altos.
napoleon03.wordpress.com