Letras y alternativas

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Hotel Rwanda. ¿Y nos llamamos hombres?

El filme de Terry George es “un alegato contra el papel desempeñado por las Naciones Unidas y los países occidentales en aquel genocidio de 1994, que dejó unos 800.000 muertos entre los tutsis y los hutus moderados –léase guerra fratricida–, según la ONU (…) Paul Rusesabagina (Cheadle), el director del hotel en el que fueron alojados y salvados de una muerte segura unos 1.200 tutsis, ha pasado a la historia como el “Oskar Schindler de Ruanda”, en una comparación con el alemán que salvó a muchos judíos de morir en los campos de concentración nazis durante la Segunda Guerra Mundial.”

A mí me tocó conocer del hecho mientras trataba de sobrevivir la persecusión policíaca en el San MigueL del Padrón que me refugiaba apenas de la provincia pretoriana donde nací. Es cierto, las escenas espeluznantes que no quisiera ver otra vez –decidí no volver a rentar esta película–, dejarían sin sueño a muchos. Es cierto que masacres similares se cometieron en Cuba lejos en la distancia: 1897 y 1959; pero en aquel 1994, viviendo la incertidumbre de todos los días, cuando algo aún me hacía temer salir de noche, cuando no sabía qué decidiría el régimen castrista con mi persona tras dejarme salir de la prisión política, tuve mis padecimientos.

Esta vez creo haber entendido al niño del señor Rusesabagina; esa escena interminable, en que el chico no recupera el habla tras algo que experimentó, fue indescriptiblemente mejor lograda quizás, que la del terraplén sembrado de cadáveres. Eso es lo que hemos sentido los cubanos por tantísimos años de represión psicológica. Los muertos no dejan otra opción que enterrárseles, pero el miedo a los minutos siguientes, a la denuncia, a las prohibiciones de opinar, de subsistir con otros alimentos no fiscalizados por el gobierno, de respirar grueso por más de 40 año; no lo borran holocaustos judíos, ruandeses o cambodianos; el horror que se comete contra la cultura del cubano no desaparece con zanjas mortuorias.

De cualquier manera ese filme me avisó otra vez de la noche, y casi que puse trancas tras la puerta, casi que me alegré de los impuestos que los políticos surfloricubanos me inventan todos los días para derroche de ellos; casi que canto un avemaría con los primeros rayos el sol; aunque la persona con quien convivo ni sospechara mis padecimientos, embargada como está en las necias novelas que nos invaden desde el sur del río bravo.

Comprendo que la mayoría de la gente en el globo terráqueo, apenas si pone atención a las noticias breves de la tv, cada quien ocupado en las propias preocupaciones y placeres. Creo que la barbarie experimentada en aquel aciago 1994 nunca fue mejor denunciada ante el mundo, que con esta producción del sr George; por eso el cine sigue robándole tiempo a mis lecturas.

Creo que el actor que encarnó el papel protagónico en Hotel Rwanda, no se recuperará por mucho tiempo. ¡¿Nos llamamos hombres creyendo que el paradigma de los héroes queda reseñado con la gloria de Ulises, los Merovingios o el Maceo de los cubanos?! ¡El Schindler Ruandés ha roto con todos los parangones, sin disparar un tiro ni zaherir a nadie con espada alguna!

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enero 4, 2008 - Posted by | Hotel Rwanda

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