Letras y alternativas

https://napoleon03.wordpress.com/

¿Un siglo XXI con más escritores que lectores?

«Los escritores somos miembros de una orden mendicante» /abc.es/04.24.10 José Emilio Pacheco (Premio Cervantes 2009)/Bufón a veces, trovador, relator de cuentos; el escritor por muchos siglos debió adular mecenas, vivir bajo el amparo de los poderes./¿Un siglo XXI con más escritores que lectores?


El tema es traído a colasión esta vez por el artículo “El arte de escribir memorándums”, que aparece bajo enlace internético El Diario/LA PRENSA OnLine; es el comprobar otra vez que el mundo hispano está inmerso en la fiebre de los libros y las publicaciones. Lo curioso es que el autor Luis Ortega, con el bagaje informativo que parece portar, por haberse personado en diversos espacios culturales del mundo, por haber tenido tiempo y recursos para inmiscuirse en las venturas y miserias de muchos escritores, nos constate que de la literatura nadie pueda vivir, que al cabo de dar tumbos por la historia, luego de haber nacido bajo el abrigo de reyes y cortesanos, el escritor haya de morir siempre bajo la égida de intereses y gobiernos que le necesiten de heraldo, agente o distracción. Ortega trae a colasión algún que otro apellido popular dentro del parnasso artístico para fundamentar sus ideas; entonces alude a maromas, restregones y retreta en que han debido participar los que parecieran vivir a tiempo completo del cuento de hacer cuentos.

No es menester seguir las peripecias ideológicas recurrentes en el relato de Ortega, para entender, ahora un poco mejor, esos los intríngulis del mundo de las editoriales; y la caterva de soñadores que por millones paladeamos la ilusión de los libros propios y las estanterías de bibliotecas. Sus aseveraciones ameritan reflexión. ¿A cuáles maromas recurrir para llamar la atención? ¿Las reglas del juego permanecen para todos y en todos los casos?

El redactor toma aire tras una de sus diatribas ideologizantes para cuestionar “(…) si todos somos escritores, si apenas sí hay verdaderos y puros lectores que compren los libros y nos lean, ¿cuál es el destino de los libros en el futuro? ¿Qué destino aguarda a los millones de escritores de habla española y portuguesa en un mundo que cada vez se vuelve más complejo? ¿Quién le va a hacer caso a lo que diga un escritor, como ocurría en las pasadas centurias?” El Escritor ha de viajar “(…) constantemente promoviendo sus novelas, y supongo que en cada pueblo logra convencer a otros doscientos escritores para que compren cada uno un libro (…)”.

Yo conozco otra clase de escritores quizás, querría creer que existe otra clase. La era internética ha puesto en entredicho viejas fórmulas estatuidas por la tradición. Para muchos hoy no es necesario seguir pautas; conozco a algunos que no les basta el contemplar sus libros cogiendo polvo en las librerías, y navegan el mundo cibernético, a la par de cualesquier ama de casa, estratega o profesor, un lugar donde no es necesario someterse a tribunales inquisitivos, sin charlas en pos de compradores; donde hay que aprender a convivir con los vaivenes ortográficos, y otros tantos, indetenible por cuanto no se hace imprescindible el salario, la anuencia a segundas y terceras opiniones, ni el sometimiento histórico.

https://napoleon03.wordpress.com

———————————————————————————-

El escritor exiliado ante las inclemencias temporales

Julio San FranciscoJulio San Francisco

Es muy difícil admitir la muerte cuando se trata de personas jóvenes, ni siquiera la concebimos en los de edades tardías, cuando son afectos cercanos. No puedo entender la supuesta partida del amigo y escritor Julio San Francisco, y querría creer que es un gesto de humor literario para disfrutar de los homenajes póstumos que pudiéramos dedicarle. Mi psiquis no acepta el hecho por más que haya sido anunciado por diversos medios y amigos; es que si continúan yéndose personas de mi edad, ¿debo admitir que ya estoy mayor? Caramba, no he llegado a mis 52 años. Ojalá Julio apareciere mañana dando fe de su permanencia física entre nosotros, porque cuesta trabajo aceptar el drama de otra partida bajo el inclemente frío siberiano que azota a España, bajo declarados síntomas de una depresión anímica; quizás similar a la que me alcanzare por los años 2005-06.
No creo que existan muchos autores en el mundo que puedan vivir, realmente, de sus producciones literarias; los más han de respaldarse con otras entradas  económicas; esa es una de las tesis del artículo-enlace “Escritores vs Lectores” que sostengo en mi wordpress-blog. ¿Cuán prolífica es la lista de autores cubanos, catapultados en las idealidades echadas a rodar por aquel “sistema post ’59″? ¿Cuántos hemos escapado del castrato, desconocedores de la esencia y trabajo que implica sobrevivir en un mejor sistema social y capitalista? De ser cierta la muerte de este amigo, ¿sus dolores del destierro pudieron haberse acrecentado por una limitada trascendencia económica de su obra literaria? ¿Cuántos artistas han padecido lo mismo durante la historia? ¿Cuántos nos han sorprendido con ese sentido del humor? ¿Cuántas personas jóvenes conocidas han debido partir en días recientes? ¿Supimos entregarles suficiente afecto en vida? Estas y otras disquisiciones conmueven al espíritu al tiempo que nos negamos a aceptar los hechos probables. ¿Es que alcanzamos para comprar todos los libros que produce el genio criollo?
Yo fui testigo de las peculiares proyecciones existencialistas de este colega, exiliado en similares circunstancias a las mías; él regaló  muchos de sus escritos a los lectores de un sitio literario que fundé  en época de idealidades mayúsculas, “Literatura Cubana en el Exilio”; y aceptó representarnos en España si cualesquier contingencia se pudiere ofrecer por aquellos lares; intimó mejor con la más intensa de mis lectores, una poetisa camagueyana que ha desaparecido del parnaso cibernético para merma de mis goces estéticos; ella estuvo a punto de gestionarle a Julio una entrada a USA a través de invitación  a evento literario. ¿Dónde estás, madonna; te has enterado de lo acontecido a Julio?
Nada, han partido por estos días, varios jóvenes valores del afecto y cultura, y esto abruma a pesar de la voluntad de construir felicidad en un mundo libre de tiranías y otros microbios.
Julio, amigo, arrastro el alma, por las dudas y temores que me produce tu partida, pero regreso a reconfortarme en Cristo, nuestro primer y definitivo aliento. Un abrazo.


https://napoleon03.wordpress.com/
Filip 4:13 Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.

—————————————————————————————

Lea más sobre el tema en ¿Y dónde dejas las oleadas de poetas genuflexos que simulan disentir en azoteas cubanas?

El tema se amplía en “Internet y literatura“. Por Lola Mariné

marzo 5, 2008 - Posted by | Escritores vs Lectores

6 comentarios »

  1. Muere Luis Ortega, polémico periodista cubano
    ALFONSO CHARDY
    achardy@elnuevoherald.com

    Luis Ortega Sierra, un veterano y polémico periodista cubano que brilló en las páginas de la habanera revista Bohemia en la década de 1950, murió el fin de semana en Miami. Tenía 94 años.

    Las causas de la muerte fueron complicaciones relacionadas con una pulmonía, dijo Sergio Ortega, uno de sus dos hijos.

    Ortega fue jefe de información del diario Prensa Libre. Luego, ganó fama como redactor de Bohemia, la más importante revista de la isla. En el exilio escribió columnas para la revista Réplica de Miami y El Diario La Prensa de Nueva York.

    Retirado desde hace unos años, Ortega vivía en un apartamiento en la zona céntrica de Miami antes de mudarse a un centro para ancianos, según uno de sus amigos más cercanos en Miami, Max Lesnik, quien publicó Réplica hasta principios de la década de los 90.

    Sergio dijo el lunes que la familia no planea ningún servicio fúnebre público por deseos explícitos de Ortega. Los restos serán incinerados y esparcidos frente al mar en Coconut Grove. Lo mismo se dispuso al fallecer su esposa hace Olga hace 15 años.

    Ortega fue una figura difícil de clasificar. Periodista de un estilo elegante y una mente aguda, solía provocar al unísono las furias de bandos opuestos. Sus columnas eran inteligentes y mordaces, con frases que solían perdurar en la opinión pública.

    Lesnik indicó que fue uno de los periodistas más influyentes al triunfo de la revolución de Fidel Castro en 1959.

    “Yo no conocí personalmente a Luis Ortega, pero sabía de él como un maestro del periodismo, a veces polémico, pero siempre con artículos muy interesantes’’, comentó el también periodista y alcalde de Miami Tomás Regalado.

    El lunes, Armando López, que escribe para Diario de Cuba ( http://www.diariodecuba.com), reprodujo una entrevista con Ortega realizada hace unos dos años en Miami.

    En la entrevista, recordó cómo había ayudado al dictador Fulgencio Batista a escribir un discurso luego de dar el golpe de Estado de 1952.

    Ortega partió al exilio en dos ocasiones. En 1953 y 1959, huyendo de las respectivas dictaduras de Batista y Castro.

    “Criticaba a todo mundo’’, recordó Pedro Yanes, amigo de Ortega desde 1947. “Tenía enemigos como todo buen periodista’’.

    López, que lo entrevistó en su apartamento de Miami, dijo que cuando alguien lo acusaba de vender su pluma a uno u otro bando, él respondía con sarcasmo: “No la vendo, la alquilo”.

    Cuando Fidel Castro y seguidores asaltaron el cuartel Moncada el 26 de julio de 1953, Ortega estaba en el diario Pueblo en el momento en que la policía entró y lo golpeó después de arrasar con el equipo.

    Lesnik dijo que la intervención policial vino luego de que Ortega publicara un artículo la víspera titulado Batista sobre un volcán. Días después, salió hacia Miami.

    En la entrevista, Ortega dijo a López que luego de que Castro tomara el poder decidió regresar a Cuba. Pero al poco tiempo, dijo, “ya me estaban persiguiendo”. Explicó que tuvo informes de que Castro había ordenado su detención. Entonces, volvió a Miami.

    No regresó hasta 1994 para asistir a una de las periódicas reuniones auspiciadas por el gobierno cubano con exiliados que simpatizan con la revolución.

    Pero Ortega le dijo a López que el viaje lo dejó más desilusionada que nunca respecto a la revolución.

    “Fue impresionante la ruina que vi’’, dijo. “Fidel me invitó a comer tres noches seguidas. Él no paraba de hablar. Pero yo no fui a escuchar, sino a ver. Recorrí la isla de Oriente a Occidente. Me revolvió el estómago tanta miseria’’.

    Lesnik escribió el lunes en su columna El Duende que cuando Ortega saludó a Castro en esa visita, éste le dijo: “Por lo visto, Luis, a pesar de los años, parece que los periodistas nunca se retiran’’. Ortega replicó: “Fidel es que al parecer tampoco los comandantes se retiran’’.

    Le sobreviven sus hijos Sergio, maestro de fotografía en Nuevo México, y Luis Ortega Jr., profesor de video y cine en Londres.

    Read more: http://www.elnuevoherald.com/2011/04/11/920690/muere-luis-ortega-polemico-periodista.html#ixzz1JJdPAVD4

    Comentario por napoleon03 | abril 12, 2011

  2. ¿Vivimos del cuento?
    indhira.suero@listindiario.com

    Erase una vez un niño que quería vivir del cuento… De acuerdo al autor José Alcántara ni siquiera Juan Bosch, el más grande de los cuentistas del país, vivió del cuento. “Aquí nadie puede vivir de la literatura, que es en nuestro medio un oficio sin recompensas materiales y que se hace por pura vocación y amor al arte mismo.

    En un país donde a pesar de los avances tecnológicos todavía la lectura es un lujo, el escritor tiene que dedicarse a un trabajo útil con el que pueda ganarse la vida”, afirma.

    Según el ganador del Premio Nacional de Literatura 2009, los concursos siempre pueden optimizar. Una recomendación que hace es la de que para lograr la mejoría el primer paso empieza “por la selección del jurado por parte de la entidad que patrocina la actividad, y que debería estar integrado no sólo por cuentistas de oficio y críticos preparados, sino también por gente con la seriedad necesaria para no dejarse presionar, y con la suficiente honestidad para evitar el tráfico de influencias y las injusticias”.

    Cada día que pasaba la pasión del niño crecía ¡quería ser cuentista, escribir de todo un poco , alegrar la vida de las personas y servir como promotor de la cultura en su islita que tanto lo necesitaba… Taty Hernández, escritora radicada en Jarabacoa. afirma que deberían mejorar la promoción. “En mi experiencia dentro del mundo literario dominicano me he encontrado con muchísima gente que desconoce los diversos concursos que se realizan en República Dominicana”, expresa.

    Ante la pregunta de qué si este sea un país donde los “cuentistas” tienen más estímulos que los poetas, los ensayistas y los investigadores literarios y culturales, la escritora responde que habría que definir cuántos concursos existen actualmente en República Dominicana.

    “Para un país que se acerca a los diez millones de habitantes, no considero que sean suficientes. Sin embargo, opino que los ensayistas e investigadores llevan las de perder pues los concursos de su tipo son muy escasos.

    La mayoría promueven la novela, el cuento y la poesía”, asegura. Mientras tanto la malvada ignorancia sonreía ante la falta de apoyo a los certámenes… Daniela Cruz explica que es imposible: “No se puede vivir de la literatura, no hay un sistema editorial tan fuerte para que eso se dé: no hay gente que lea libros, ni editoriales que lo publiquen.

    Si sacas un libro lo máximo que pueden hacer es publicarte 2000 y de esos regalas 500 a tus amigos, el editor regala 200 s y tal vez vendas 200 tú”.

    Para Cruz una mejora sera que los jurados sean rotativos. José Enrique García, autor de “Una vez un hombre”, asegura que en el país nadie tiene apoyo y que se publican muchos disparates.

    “Tampoco hay mucha gente que crea en lo que hace porque la literatura es una actitud de vida además los medios dan espacio a gente sin educación. No contamos con un país de prestigio literario a pesar de que tenemos el más grande maestro de América que fue Pedro Henríquez Ureña, lo que pone en evidencia que hay una gran deficiencia en la literatura dominicana”, afirma.

    El autor es enfático al manifestar que una debilidad es que aquí en varios concursos premian relatos no cuentos: “Muchos de los jurados no conocen la estructura o no tienen un concepto claro de lo que es el cuento además hay elementos que afectan lo primero es la desfachatez y luego la corrupción que no solo está en el gobierno”.

    Tomado de http://www.listin.com.do/ventana/2011/4/4/183531/Vivimos-del-cuento

    Comentario por napoleon03 | abril 17, 2011

  3. “Me sentí muy honrado, pero no me importa en absoluto la distinción que hacen los críticos entre éxito comercial y literario. Quiero escribir literatura popular de alta calidad que llegue a mucha gente. No me importa lo que lea la gente dentro de 100 años, ni si entonces leen mis propios libros: la posteridad no significa nada para mí”.

    [John Grishan/Acerca de su premio literario Harper Lee]
    http://www.elpais.com/articulo/cultura/importa/dejan/leer/posteridad/significa/nada/elpepucul/20111207elpepicul_4/Tes

    Comentario por napoleon03 | diciembre 9, 2011

  4. Lucía Etxebarría deja de escribir por culpa de la piratería. [EFE / MADRID/Día 21/12/2011]

    CITAS PARA PREOCUPAR AL SIGLO XXI [@napoleonlizardo]
    1- Lucía Etxebarría: «Mientras la gente se acostumbre a robar, esto se mantendrá así»
    2- Lucía Etxebarría: «Si quisiera publicidad, me acostaba con un famoso»
    3- «Es terrible que Zapatero no aprobara la Ley Sinde por temor a la reacción de la delincuencia»
    4- La mitad de los libros ya están pirateados

    A Lucía Etxebarría le resulta “increíble” que la gente “no entienda” que los escritores, como el resto de las profesiones, tengan que cobrar por su trabajo, y lamenta que, ante una situación “dura” en la que se plantea abandonar su oficio durante unos años, “encima se abalancen” contra ella.

    Etxebarría ha realizado estas declaraciones después de que un comentario suyo en Facebook, en el que anunciaba que dejará de escribir “por unos años” al haberse descargado más copias ilegales de sus obras que las que se han comprado, haya provocado una cascada de comentarios en su muro de la red social, muchos de ellos llenos de descalificaciones hacia ella.

    “No era un anuncio público, era sólo un comentario” en la red social, ha dicho hoy la autora, quien ha lamentado las descalificaciones colgadas en su muro de Facebook por numerosos internautas.Etxebarría ha afirmado que ella hizo “un comentario normal y corriente” en su perfil en el que no ha insultado “a nadie”, mientras que ha recibido “insultos, amenazas y descalificaciones” que no había visto nunca “y que son muy duros de llevar”.

    La compungida autora asegura que lo único que pretende es que la gente reflexione “sobre el hecho de que, si un escritor recibe un diez por ciento por copia vendida, en realidad recibe dos euros por cada copia” de un trabajo que, en el caso de su última novela, el thriller “El contenido del silencio”, le ha llevado tres años elaborar.
    Vuelta a anteriores trabajos

    “Ahora mismo yo no estoy en una situación desesperada como muchos otros, pero, al paso que vamos, en dos años no podré vivir de mi trabajo y tendré que vivir de otro”, asegura la escritora, quien se plantea como opción volver a anteriores trabajos suyos.
    Tiene una hija pequeña cuya vida no puede sacrificar por trabajar «por amor al arte»
    En su opinión, “la gente que haya heredado o tenga familia rica, fantástico, pero los demás tenemos que trabajar para comer”, y recuerda que tiene una hija pequeña cuya vida no puede sacrificar por trabajar “por amor al arte”.

    “A quienes hablan del arte por el arte les digo que uno puede dedicarse al arte por el arte si su familia es rica o si el Estado se lo paga”, afirma, para precisar que, además, no le apetece “trabajar gratis para que alguien se lo lleve”.
    El problema de las descargas

    Preguntada por la solución a las descargas, la escritora señala que a la gente “le parece fatal” que las editoriales no bajen los precios de los libros, pero también que hagan un ERE y despidan a sus trabajadores, y añade que, “mientras la gente se acostumbre a robar, esto se mantendrá así”.

    Tras las descalificaciones sufridas, Etxebarría subraya que, “si tan horrible” les parece a quienes la insultan, “les tendría que parecer fenomenal que dejara de escribir”, para añadir que lo que la asusta es “el nivel de odio tan tremendo” que esos insultos conllevan.

    Aunque considera que quienes amenazan se amparan “en el anonimato” de las redes sociales, sí se muestra preocupada por el hecho de que la tensión que se genera acabe llegando a su familia, y afirma que “es difícil sustraerse” a ello e ignorarlo. “Nadie está tan blindado emocionalmente como para que esto no le haga daño”.

    Tomado de http://www.abc.es/20111220/cultura-libros/abci-lucia-etchebarria-201112201652.html

    Comentario por napoleon03 | diciembre 21, 2011

  5. 15/04/12 (9:37 AM) | LITERATURA
    Vargas Llosa pronostica en un ensayo la desaparición de la cultura
    Vargas Llosa levantará polémicas con su ensayo (Archivo)
    Madrid.- Mario Vargas Llosa suele decir lo que piensa aunque sus opiniones levanten ampollas, y polémica suscitará sin duda su nuevo ensayo, “La civilización del espectáculo”, una dura radiografía de la actualidad en la que critica la banalización de la cultura, la política y el periodismo.

    En este libro, que Alfaguara publica ahora en España y que paulatinamente se irá distribuyendo en Hispanoamérica, el escritor peruano pronostica la desaparición de la cultura, “en el sentido que tradicionalmente se ha dado a este vocablo”, y constata “el eclipse” del intelectual en la sociedad actual, informa Efe.

    “El intelectual sólo interesa si sigue el juego de moda y se vuelve un bufón”, escribe Vargas Llosa en su nuevo ensayo, un libro valiente y lúcido con el que denuncia la excesiva importancia que se le da al entretenimiento y a la diversión en nuestro mundo.

    Querer divertirse “es legítimo”, afirma este gran novelista, Premio Nobel de Literatura, pero convertirlo en un valor supremo tiene sus consecuencias: “la banalización de la cultura, la generalización de la frivolidad, y en el campo de la información, que prolifere el periodismo irresponsable de la chismografía y el escándalo”.

    Ese afán de diversión influye en la literatura y hace que la que triunfe sea la “light”, y tiene también como consecuencia que la crítica literaria, tan necesaria para arrojar luz en el confuso panorama cultural, tenga una influencia cada vez menor.

    El escritor también critica el gran espacio que se le dedica a la moda y a la cocina en las secciones de cultura.

    Los “chefs” y los modistos tienen ahora “el protagonismo que antes tenían los científicos, los compositores y los filósofos”, señala Vargas Llosa en su ensayo, el primer libro que escribe después de ganar el Premio Nobel.

    En esta cultura “de oropel” imperante, “las estrellas de la televisión y los grandes futbolistas ejercen la influencia que antes tenían los profesores, los pensadores y (antes todavía) los teólogos”, añade el autor de novelas tan esenciales como “La casa verde”, “Conversación en la Catedral” o “La fiesta del Chivo”.

    Los políticos no salen bien parados en el sombrío panorama que dibuja Vargas Llosa en su libro.

    “El desprestigio de la política en nuestros días no conoce fronteras”, debido en parte a que “el nivel intelectual, profesional y sin duda también moral de la clase política ha decaído”, afirma Vargas Llosa, quien también llama la atención en su libro sobre la escasa influencia que ejercen los intelectuales en la sociedad actual.

    El intelectual “se ha esfumado de los debates públicos, por lo menos de los que importan”, sostiene el escritor, consciente de que el pensamiento ha ido perdiendo peso en “la civilización del espectáculo” y de que hoy priman “las imágenes sobre las ideas”.

    El cine, dice en el libro, ya no produce creadores como Bergman, Visconti o Buñuel. Hoy se considera un “ícono” a Woody Allen, “que es, a un David Lean o un Orson Welles, lo que Andy Warhol a Gauguin o Van Gogh en pintura, o un Dario Fo a un Chéjov o un Ibsen en teatro”.

    En su libro, que el autor presentará el 25 de abril en la Casa de América, de Madrid, se detiene también en las artes plásticas y asegura que, en ellas, “la frivolización ha llegado a extremos alarmantes”.

    Todo parece estar permitido, desde las provocaciones de Damien Hirst hasta que un artista defeque ante el público en una galería de arte y luego se coma sus propias heces.

    Vargas Llosa, que incluye en el ensayo algunos de sus artículos aparecidos en el diario El País, sostiene que la prensa contribuye, y mucho, “a consolidar esa civilización ‘light” que lleva a olvidar que la vida “no sólo es diversión, también drama, dolor, misterio y frustración”.

    Comentario por napoleon03 | abril 23, 2012

  6. Cela, acusado de plagio
    [El mundo del libro, General] Por Manu de Ordoñana el 24-09-2014

    La noticia no es nueva, arranca a finales de 1998, cuando la escritora gallega, Carmen Formoso presentó una querella contra Camilo José de Cela (Padrón, 1916) y la editorial Planeta S.A, por cometer delitos de apropiación indebida y contra la Propiedad Intelectual, al considerar que la obra “La Cruz de San Andrés”, galardonada con el Premio Planeta 1994, era un plagio de su novela, “Carmen, Carmela, Carmiña (Fluorescencia)”, presentada también al Concurso de ese mismo año. La querella fue admitida a trámite por la Audiencia de Barcelona
    Al principio, nadie dio crédito a la acusación. Apenas tuvo eco en la prensa, los medios estimaron que se trataba del ardid de una escritora desconocida para adquirir notoriedad. ¿Quién iba a imaginar que todo un Premio Nobel de Literatura iba a poner su firma en una novela escrita por una simple maestra de aldea y presentarla al más prestigioso de los concursos literarios que se convocan en lengua castellana?
    Pero algo extraño sí que había. El propio Cela reconoció más tarde: “Todos cometemos errores en esta vida” a la pregunta que le hizo Marisa Pascual en la primavera del años 2000: ¿Qué ocurrió con La cruz de San Andrés? Según cuenta la escritora plagiada en su página web, la obra premiada fue presentada al certamen de manera irregular, varias semanas después del día 30 de junio de 1999, fecha en que finalizaba el plazo de admisión, y ni siquiera le fue expedido el preceptivo recibo de entrega que exigen las Bases del Certamen.
    Esa versión coincide con la de Francisco Umbral, quien asegura que Cela le contó a mediados de julio del 94 que estaba terminando el libro, y también con la del propio Cela que, en la página 17 de la novela, dice textualmente: “…ha pasado ya mucho tiempo; el libro lo tengo que entregar el día 1 de Setiembre, así que debo darme cierta prisa…”.
    Cuando se publicó la novela ganadora del Planeta, Carmen Formoso la vio en una librería, leyó la sinopsis y le interesó el tema: era una historia parecida a la suya. Al llegar a su casa comenzó a leerla. Cuesta poco imaginar la sorpresa que se llevó —y seguro que también indignación— al descubrir dentro elementos fundamentales de su obra, numerosas coincidencias, tanto repeticiones literales como trasposiciones de palabras en la oración para ocultar el plagio, anécdotas, lugares comunes y, sobre todo, la analogía de los personajes: Betty Boop y Matty son réplicas de Carmiña; Matilde Verdú es Carmela; Maruxa y Clara tienen una casa en San Pedro de Nos.
    Cuenta la autora en su blog que, durante meses, se dedicó a desenmascarar la trama, anotando en una lista las pruebas que iba encontrando. No se trataba sólo de meras similitudes, sino de frases textuales comunes en ambas obras, idénticos adjetivos para referirse a una misma situación y multitud de detalles claramente coincidentes. El escrito de acusación al Juzgado de Instrucción nº 2 de Barcelona, presentado por su abogado Javier Díaz Formoso —y también, su hijo— recoge una larga lista de las coincidencias que ha encontrado en los dos libros y que el autor de este blog ha verificado.
    Terminado su trabajo recopilatorio, Carmen Formoso se decidió a hacer valer sus derechos y enfrentarse a quienes le habían robado el fruto de su trabajo, aun a sabiendas de que desafiaba a todo un Premio Nobel de Literatura, prestigiado novelista, articulista sin precio y con buenos oficios en las alturas, además de acusar a la primera empresa editorial española de manipular la concesión del Premio Planeta, permitiendo al ya designado ganador del certamen acceder a una de las obras candidatas para que la rehiciera a su manera y la presentara con su firma, incluso fuera de plazo.
    A nadie le extraño que La Cruz de San Andrés resultara ganadora de la 43ª edición del Premio Planeta 1994, dotado con 50 millones de pesetas —unos 500.000 euros actuales—. Tras conocer el veredicto, el escritor gallego manifestó: “Me he presentado al Planeta, porque hace cinco años, cuando me dieron el Nobel, pensé en retirarme, pero después me di cuenta que debía probarme y establecí una especie de pugilato conmigo mismo”. Pero alguno pensó que también influiría la cuantía del premio, en un momento en que Cela andaba justito de dinero, tras haber perdido la mitad de su patrimonio y acordado compensar a su esposa con una pensión mensual de 800.000 pesetas —unos 8.000 euros actuales—, tras haberse divorciado de ella en diciembre de 1991, tras 45 años de matrimonio.
    Por aquel tiempo, la editorial Planeta atravesaba una pequeña crisis debido a la caída de sus ventas en las librerías y se esforzaba por relanzar su certamen literario para recuperar el prestigio y mejorar su cuenta de resultados. Es sabido que, a finales de los setenta, José Manuel Lara ofreció a Miguel Delibes el premio Planeta, que el escritor rechazó con elegancia, a pesar de que eso le hubiera resuelto la vida. Los premios Planeta arrastran una merecida fama de fraude, bajo la sospecha de que su concesión está pactada de antemano.
    Pero en 1994, el escándalo subió de tono. No sólo se apañó el resultado, sino que se permitió al nominado utilizar la obra presentada por otro candidato para que sus amanuenses la rehicieran, cambiando la fachada y adaptándola al peculiar estilo del escritor gallego. Para entonces, ya se sabía que Cela utilizaba a “negros” para construir sus novelas y él sólo se dedicaba a supervisar y corregir los textos en bruto que le entregaban sus escribas. Incluso, La Voz de Galicia se atrevió a citar el nombre de Mariano Tudela como su principal colaborador en la redacción de “La Cruz de San Andrés”.
    Y también se rumoreaba que Cela estaba acabado. Nadie pone en duda que “La familia de Pascual Duarte” (1942), y “la Colmena” (1951) son dos obras maestras. Posiblemente también lo sea “Viaje a la Alcarria” (1948). Pero lo que hizo a partir de los sesenta, no vale gran cosa: “Intentó hacer literatura de vanguardia pero no consiguió ningún resultado. Su prosa se hizo cada vez más retórica, más vacía. Tal vez no tenía ya historias que contar o quizá le faltaba la necesidad de expresarse, la emoción necesaria para convertir en arte las vivencias más cotidianas”.
    Aún con todo, cuesta entender cómo un escritor tan ilustre se prestó a semejante patraña. ¿Quién le iba a censurar por rebajar su productividad al final de su vida? Cuando le concedieron el Nobel, tenía 73 años, hora ya de estar jubilado. Pero no; él quería continuar en primera fila y no dudó en vender su imagen y el prestigio de su pluma para seguir ganando dinero, a pesar del daño material y moral que iba a causar a una escritora desconocida, llena de ilusión por hacer valer su novela.
    Pero, ¿fue realmente un plagio? No, en su sentido literal. La RAE lo define como “copiar en lo sustancial obras ajenas, dándolas como propias”. El criterio de los jueces es que “el uso de un mismo argumento, expresado de manera original, no constituye plagio, ya que el derecho de autor no cubre las ideas en sí, sino únicamente su modo de expresión”. El Tribunal Supremo, en su sentencia de 28 de enero de 1995, considera que el concepto de plagio ha de referirse a las coincidencias estructurales básicas y fundamentales y no a las accesorias, añadidas, superpuestas o modificaciones no trascendentales.
    El caso presente parece más “un supuesto de transformación, al menos parcial, de la obra original”, tal y como reconoce Luis Izquierdo, catedrático de Literatura Española de la Universidad de Barcelona, aunque, estéticamente, la obra sea diferente. Con lo cual, podríamos admitir que Cela atentó contra el derecho moral o personal de la escritora gallega, pero quizá no contra su derecho patrimonial, que tiene un significado mercantilista.
    ¿Qué pasó entonces? Probablemente, Cela se dejaría seducir por el valor del dinero. Como lo necesitaba, no tuvo más remedio que aceptar la farsa. Pero quiso vengarse de los que le obligaron a hacerlo —la editorial Planeta, y Carmen Balcells, su agente literario—, presentando al concurso un bodrio, un desvarío, una narración anárquica y redundante, difícil de leer y carente de mérito literario. Lo hizo a propósito, para provocar al personal. No puede haber otra explicación.
    En nueve ocasiones, hace mención a los rollos de papel de retrete en los que había escrito el libro para su presentación a quien habría de bendecirlo. La burla comienza desde el primer párrafo: “Aquí, en estos rollos de papel de retrete marca La Condesita, escribiendo con bolígrafo no se corre la tinta verde, ni la azul, ni la roja, no se corre la tinta, aquí en este soporte humildísimo se va a narrar la crónica de un derrumbamiento…”.
    Y sigue, en este primer párrafo, acusando a su editor, como queriendo atribuirle la felonía y justificar así su proceder deshonesto: “El gladiador (Cela) que va a morir saluda al César (su editor) con un corte de mangas porque también el juega y juzga y se ríe a carcajadas del César y de quienes van a escupir sobre su cadáver, sería espantoso imaginarnos a la humanidad demasiado sumisa, suenan los clarines porque ya empieza la misa negra de la confusión, el solemne acto académico de la más turbia de todas las confusiones”.
    En la página 14, arremete contra su agente literario —Carmen Balcells— poniendo en boca de la narradora la siguiente imputación: “…la agente Paula Fields me encarga que escriba los siete sucesos que señalaron la vida de mi marido…, a mi me anticiparon mucho dinero, bueno, mucho dinero para mi exhausta bolsa, la verdad es que no llegó a los seiscientos mil dólares, y aunque al principio lo dudé…. acepto la propuesta y empiezo esta crónica desorientada y levemente ortodoxa: todos debemos someternos a las sabias normas dictadas por los comerciantes y los síndicos”.
    Sabía que le iban a conceder el premio, sabía que la prensa iba a ensalzar la obra. ¡Qué oportunidad para mofarse de ella! ¿También del público? Pues también, hasta insultarlo, muy propio de Cela (dice en la página 73: “Insisto en decirle a usted, lector estúpido, que las mujeres vulgares tenemos historia natural como las algas y los líquenes, nuestro historiador es Buffon…”). ¿Será cierto eso de que la provocación fomenta la literatura?
    A pesar de las pruebas presentadas —afortunadamente, la autora tuvo la precaución de inscribir previamente la obra en el Registro de la Propiedad Intelectual—, el caso fue sobreseído y vuelto a abrir en dos ocasiones, la segunda por el Tribunal Constitucional. Además, en junio de 2001, la editorial Planeta tuvo la osadía de querellarse contra la escritora gallega por presuntos delitos de injurias y calumnias. Pero al final, tras doce años de sobresaltos, el Juzgado nº 2 de Barcelona decretó la apertura de juicio oral contra el editor José Manuel Lara Bosch por presuntos delitos contra la propiedad intelectual, apropiación indebida y estafa, esta vez, sin posibilidad de recurso.
    El escrito de acusación al Juzgado de Instrucción nº 2 de Barcelona que presentó su abogado, que recoge Xornal Galego, es todo un ejemplo de trabajo bien hecho, merecedor de una lectura, siquiera somera, ya que su extensión —488 páginas— así lo aconseja. Ante tal cantidad de pruebas, la juez resolvió que “La Cruz de San Andrés” presenta tantas coincidencias y similitudes con “Carmen, Carmela, Carmiña” que, para realizar tal transformación la novela de la querellante hubo de ser necesariamente facilitada a Cela para que, tomándola como referencia o base, hiciera lo que el perito denomina aprovechamiento artístico.
    Camilo José de Cela murió el 17 de enero de 2002. La causa sigue abierta, pero sólo contra el omnipotente José Manuel Lara, presidente del grupo Planeta, un conglomerado de empresas mediáticas (Editorial Plantea, La Razón, Antena 3, La Sexta, Onda Cero, entre otras), con capacidad suficiente para imponer a los medios la “ley del silencio” y presionar a otras instancias en pro de un fallo favorable a sus intereses.

    – See more at: http://serescritor.com/cela-acusado-de-plagio/?utm_campaign=articulo-273&utm_medium=email&utm_source=acumbamail#sthash.YMxkwxRm.dpuf

    Comentario por napoleon03 | octubre 8, 2014


Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: