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El oro al final del camino

Según teorías conspirativas de nuestros días, el símbolo de los illuminati –sociedad secreta bávara fundada en 1776–, el mismo que aparece en el billete de un dólar desde 1935, previa aprobación del entonces presidente norteamericano F.D. Roosevelt, se carga todos los días con la energía de billones de personas que deben portarlo en bolsillos y carteras, para la conservación en vilo de la piedra vértice superior, cercenada del resto de una pirámide, a modo de evitar el regreso de Jesús el Cristo (Mateo 21:42).

Los illuminati surgieron con el propósito expreso de conquistar el dominio mundial derrocando gobiernos, religiones y creencias; regir a las naciones bajo un Nuevo Orden Mundial, basado en un régimen internacionalista, por lo que vinieron a fungir como precursores del comunismo y el anarquismo; entre otros planes, proclamaban la supresión de la propiedad privada de los medios de producción. Cuando fueron descubiertas sociedades secretas de este y otros cortes, fueron disueltas por autoridades europeas. Los illuminatis lograron infiltrar a la masonería y otras, por lo que según las teorías mencionadas en el primer párrafo, aún sobreviven y aún persisten en los propósitos fundacionales.

¿La historia de la europa contemporánea hubiera sido diferente si las potencias aliadas hubieren desembarcado por los Balcanes durante la II GM, a modo de evitar que la potencia soviética arrastrara bajo su férula a todos los países convertidos por la fuerza en comunistas? Después de todo, el desenvolvimiento generado por la caída del Bloque Soviético ha dado al traste con los probables planes de dominio mundial, trazados según las teorías conspirativas.

A pesar de la crisis mundial que se padece en estos días –a la que no se le puede quitar la vista y la que obliga a todas las partes a actuar en consecuencia–, apenas días atrás pude asustarme con los métodos que escuché y observare en la actitud de una cajera de mercado Sedanos, en plena avenida Palm Avenue de la ciudad de Hialeah, al sur de la Florida, USA. La vi gesticular al tiempo que indicara a una cliente sobre la concesión de un pavo por cada 10 dólares consumidos. “¿Ay, y esto, qué pasa?” –mascullé asustado–, “¿es que están racionando los pavos?”. 15 minutos después hablé del susto a alguien, alegrándome de no tener la necesidad de tomar un pavo por el precio de 0,50 ctvs, a causa de mi compra por 14 dólares. Esto es otra razón para dar Gracias a Dios en el Día de la Acción de dar Gracias, según reza en las tradiciones norteamericanas. Dios mío, ¡que generoso se hubiera comportado el pavo “que me tocaba” por mi compra de 14 dólares, allá en el terruño materno camagüeyano! Mientras tanto, me toca alertar al resto de los mortales que pueda, sobre cualquier amenaza posible al bien que puedan estar disfrutando.

¿En cuáles modos podríamos recuperar los cubanos el oro de Fort Knox que amparaba a nuestra moneda nacional? Revise usted el dólar del que hablo arriba, pero no sólo para corroborar lo que expliqué; observe que no tiene el respaldo en oro que tuvo la moneda isleña, observe que se trata de una “nota” de confianza, cualesquier billete de 20, de 100 u otro valor, no es más que una nota, una especie de certificado por el valor impreso en el papel, como cuando usted firma un documento a quien le presta una cantidad cualquiera; si ocurriere una hecatombe indeseada, cualquier cantidad de dólares bajo su colchón perdería valor. ¿Conoce el cubano común cuántos y cuáles valores se perdieron con la Ascensión Illuminati de 1959? Quizás debería preguntar a los que ignoran incidencias de la antigüedad clásica en la cosmología contemporánea, por qué secretos arcanos de la imaginería illuminati han debido encontrarse en el Egipto Antiguo donde se iniciara el Culto Matriarcal Isis? Imbricado en la pirámide egipcia que persiste en el billete de un dólar por disposiciones de un expresidente masón, allí en el vértice superior separado de la base, está el Ojo Que Todo Lo Ve (“Ojo de Horus”, en wikipedia.es), observándonos cuidadosamente cada vez que traficamos con el pan, los huevos, o el pavo de marras. Los illuminati, en sus descabellados propósitos, en la demencial infiltración por entre sociedades que aún existen, quisieron agenciarse los poderes místicos refrendados 14 siglos antes de que naciera Jesús el Cristo; el Ojo que se relaciona con el Yahvé Judaico, aunque no se menciona en la Biblia, tiene su origen en tradiciones antiquísimas. Quizás sea cierto, según estudios, y contramarchas, el que el lema que reza en la moneda norteamericana, fue desvirtuado de las intenciones originales, o a última hora, se le diera el toque final “En Dios Confiamos”, porque ¿quiénes han estado más interesados que los illuminati, en deshacer las religiones existentes a fin de fundar la única que han tenido en proyecto? ¿Puede ser posible, como se explica en enlace wikipedia.es referente al tema, que se tuvo la intención primaria de estampar en la moneda norteamericana la frase “En el Oro Confiamos? God/Gold son dos palabras anglosajonas muy similares sintácticamente, pero de significados diferentes. Cualquier crédito, préstamo, lo que fuere que se otorgare desde USA a la república cubana de antes de 1959, debía estar apoyando legalmente en los lingotes de oro que la isla tenía depositados en el Fort Knox que aún existe. El valor material y/o místico que siempre y desde los tiempos antiguos, se le otorgó al oro, provoca una interpretación dual respecto de la aparente confusión con el parecido extrínseco en los vocablos God/Gold; y así sucesivamente, estudios de este corte llegan a convertirse en interminables.

A instancias de un lector tuve la oportunidad de encontrar un breve enlace internético:  http://www.eibzan.cjb.net/. La carga de información alegada por el autor es abrumadora. Existe según su tesis –la que ha sido manejada por otros autores– una red de intereses enlazados para la forja de ese Nuevo Orden Mundial/Novus Ordo Seclorum –lema que fue introducido en el reverso del Escudo de los Estados Unidos–. Resulta, por lo que se puede entresacar de las explicaciones del sr E. Ibzan, que los poderes involucrados en estos menesteres, son los más poderosos de la época contemporánea. Este autor, como anteriores diletantes, no hace propuestas para lidiar con los males que sobrevienen, y nos endoza una advertencia jamás superada por el cine de ciencia ficción: “El hecho de que tú creas o no las cosas que se divulgan a continuación, no hace ni una pizca de diferencia, el único perjudicado serás tu, porque no te prepararás para los tiempos que sufrirá la humanidad en estos tiempos que ya comenzaron. La realidad es que ellos (los Illuminati) sí lo creen y ellos tienen el dinero y el poder”. ¿Es que ya estamos viviendo ese Nuevo Orden Mundial y no nos hemos enterado? ¿Es que el Hecho Nacional que significan España, Uruguay o Australia ya han cedido lo suficiente al globalismo como para afirmar que el Nuevo Orden en el Mundo está dado? ¿Habría que satanizar todo lo que significa el globalismo como para que nos significare la meta que se trazaran inicialmente los illuminati? ¿En cuál saco meter a la China que está tragando tecnología por todos sus poros? Es difícil creer que China se deje robar la preponderancia que por eventualidad cíclica de la Historia del Hombre, parece tocarle. Quizás con su ascenso a los primeros planos, se están dando todos los ingredientes anunciados por las teorías de la conspiración; por eso creo difícil que China permita que el resto del mundo le arrebate su turno de predominio; cualquier occidental conocedor de los tradicionales métodos de conquista del gigante oriental, podría desear que se le frenare de algún modo, aunque a la larga, si todos los poderes del globo no se pusieren de acuerdo para el Orden, o la repartición de éste, el asunto podría ventilarse en guerras inacabables, o en el mejor de los casos, nunca llegare a su realización el fin en sí del denominado Nuevo Orden Mundial.

noviembre 30, 2008 - Posted by | Archivo/ARTICULOS

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