Letras y alternativas

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Literatura Cubana a la espera

¿Cómo logran las mujeres ser siempre la nota discordante en las compulsiones sociales de la historia? No necesito hurgar entre millares de citas célebres para percatarme por mí mismo de que otra vez acontece el fenómeno magdala(*), ahora en la Cuba que se debate en una transición política difícil. No se necesitan los exhaltados célebres. Está aconteciendo la transición en la isla, bajo todos los síntomas tardíos del Satélite ex-soviético. Tuve la oportunidad de leer el artículo “La azotea de los escritores”, redactado por la sra María Luisa Blanco, quien vive en la isla. Desde la distancia y el tiempo en que me saqué de Cuba, cuesta trabajo ingerir la manía heredada de la escuela stalinista, el uso y abuso de citas de segundos y terceros autores, para poder endilgar oraciones a un simple artículo. Allá se aprendió a hacer esto bajo pretextos académicos, aunque para todos es un secreto a voces, que el procedimiento es menester so pena de ingresar la prisión política.

La sra Blanco trae a colasión un ejército de autores premiados en incontables concursos. ¿Cómo es posible que aún no se den cuenta, allá en el non plus ultra de la literatura cubana, que eso es un ardid de las editoriales para lidiar con libros invendibles? ¿Aún se creen en Cuba que con el capitalismo que les viene encima, se pueda soportar una sociedad plagada de escritores, acogotar la razón del común con esas listas interminables de premios literarios? ¿Nadie ha podido explicarles que el capitalismo se construye con trabajo? De cualquier manera se aprende que el isleño es escritor por naturaleza, es un hablador innnato que necesita expresarse las 24 horas de los 7 días de la semana. Acá es imposible hallar cualquier texto en librería sin el auxilio de la vendedora de ocasión que te ordena el “shut up” con los ojos al tiempo que sufre tus alocusiones. Es que tras cualquier mecánico de Hialeah, o doctor en Madrid de origen cubano, hay una historia triste de represión pugnando por la denuncia; por eso cualquier librero tiene que zamparse alegatos de quienes sospecha no van a comprar sino a hacerse escuchar. Acá estamos plagados de libros invendibles; ya la cultura cubana no da para más profetas o alertas. El mecánico o panadero de la esquina, no tiene el tiempo sobrado para leerse esos textos densos que aún el poeta hambreado de la Habana Vieja se “manga” a por aquello de seguir al tanto de la tomadura de pelo teoricista.

Lo mejor de este trabajo es el observar otra vez a la mujer, sacándose a sí misma de la inmundicia común. Las mejores e insobornables alusiones a la realidad cubana, son traídas al artículo por ellas. Se traen por los pelos pasajes de la psicología promedio de los escritores cubanos del intramuros, que son de un patetismo inconsolable, a modo de dibujar el texto con la propaganda que quiere oir el régimen político: “(…) para otros, la tranquilidad garantiza la reconciliación entre los que se fueron de la isla y los que se quedaron”. ¿Podría entenderse esta monserga sin más relieves?

Kilómetros de papel, cultura para el silencio y por el silencio, no redimen a un sistema inoperante; la población tiene un hambre milenaria. “La cultura no nos redime de nada”, afirma la escritora Reina María. ¿Hacia dónde va un poeta de azotea, de bibliotecas o retreta, si tiene que atemperarse con una ideología gubernamental, y tras noches de poesías, descubre cada mañana, que ni tiene leche para desayunos? Acá, fuera de Cuba, tenemos que sudar trabajo para vivir, sin tener que rendir pleitesías a ninguna tiranía. Conozco el caso de una poetisa en Hialeah, que sólo ha logrado empaparse en el mundo de editoriales, premios y restregones, tras acercarse a una institución literaria independiente, pero ello le fue posible y/o quizás provocara, en alguna forma, la pérdida del trabajo que la tenía elevada a la categoría de persona. ¿Cómo entonces, de dónde sacan “los de dentro”, tiempo para aprenderse tantos nombres de editoriales, tantos premios mandanga? De la cultura del no trabajar, de zapatear La Habana de arriba a abajo a la espera de las remesas de Miami, del tiempo sobrado para elucubrar sandeces en pro del régimen, del estómago vacío adicto a las órdenes de redil. ¿Y es de allá de dónde se paren dictámenes sobre reconciliaciones? ¡Pero si todos saben que la chivatería endémica en la cultura cubana no es causa, sino efecto de un sistema que las acunó!  ¿Darse de galletas chivatos y chivateados? No creo que eso ocurra. Lo importante es salir del maleficio castrista.

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A la UNEAC en Cuba:

“Todas las tiranías tienen a mano uno de esos cultos, para que piense y escriba, para que justifique, atenúe y disfrace: o muchos de ellos, porque con la literatura suele ir de pareja el apetito de lujo, y con éste, viene el afán de venderse a quien pueda satisfacerlo. Por casa con coche y bolsa para queridas vende la lengua o la pluma mucho bribón inteligente”. (José Martí. Obras Completas, Tomo 12, página 276.). Extraído de “JOSÉ MARTÍ DESDE EL EXILIO” del Dr. Eduardo Lolo, Director del Sitio en la Internet del CCP

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diciembre 28, 2008 - Posted by | Archivo/ARTICULOS

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