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Transición Cubana

Tres aristas para la Transición Cubana

(Publicado en fecha anterior a 03.11. 2008)



I- Caso Oswaldo Payá

 

Osvaldo Payá

Estoy harto de que segundas y terceras instancias sigan elucubrando acerca de cuál ración de derechos he de recibir hoy o mañana. No soy un batistiano, ni un expropiado del ’59, no asesiné antes de aquella fatídica fecha, no me subí a ninguna Sierra Maestra, ni robé al amparo de la canallocracia castrista, no fusilé al viejito que por repartir los periódicos que editaba Masferrer, fuera arrojado al paredón auspiciado por Raúl Castro; no me dí la vida de los Milanés y los Norberto Fuentes(1); Nací después que el horror comunista se entronizara en Cuba, así que decido concederme el derecho de opinar sobre la transición que está teniendo lugar a pesar de Castro, y algunas otras eventualidades.

La cubanidad ha sido asaltada por muy peculiares formas de reincertación inexorable afin a los tiempos que corren. Nos ha nacido la causa y efecto intitulado Oswaldo Payá y/o Proyecto Varela. No nos bastaba con los conflictos que ha generado la tiranía castrista y el exilio, y nos cayó esta nueva denominación “Pa-Ya”, casuística respecto del nombre y el folclor cubano: “pa-ya, pa-ya”. Ése señor parece las más de las veces preñado de loables intenciones en buscar solución para el caso cubano, agenciado con el apoyo de una comunidad ex-metropolitana ávida de dar al traste con una Doctrina Monroe de nueva era(2), y una iglesia católica plegada a algún tratado de coexistencia con el castrismo(3). Pues aquel Payá se nos metió en el hecho nacional con una bicicleta china, anexo al cuadro de Cristo en todas sus poses de retrato, y hoy debemos soportarle su mal humor cuando los más de los exiliados no le cedemos el derecho-de-repartir-derechos-de-futuro. Esto lo digo desde la perspectiva de ser un represaliado nacido en 1960, sin partido político al cual responder, ni puestecito que cuidar en uno u otro lado del estrecho de la Florida, marcando mis tarjetas tras semanas de trabajo real. He opinado en infinidad de artículos sobre los grados cualitativos que se obtienen con la multiplicación de aristas dentro del conflicto cubano: el Payá ha alcanzado el mérito de arrinconar más a la dictadura; creo que este fenómeno que él liderea ya arribó a su más alto objetivo ético, y ahora para sostenerlo vivo se atravieza artificialmente en conflictos de piñata; es aquí donde se envilece -más allá de estar usando el nombre de un adalid que hoy no tendría cabida en la esencia que preconiza, el padre Félix Varela–. Aquel constituyente regresiona, siguiendo al mal que dice combatir. (To’er mundo e’ güeno 06.29.11; el mal que tiene que desaparecer, es el castrato)

II- Caso Edmundo García

 

Edmundo García junto a Abel Prieto, gendarme cultural cubano.

Por entre las venas abiertas del relajo bufo que nos traemos en plena capital del exilio, se ha colado este señor en virtud de su suerte en conseguirse un trabajito de opinador radial, pues cada noche aporta carisma “jingle” a la transición cubana que echó a andar el derrumbe de un muro europeo -¡y dale con europa y su bonapartismo rediseñado!-. Este chico, el Edmundo, robándose la aureola de un personaje de Víctor Hugo, diserta ocasionales buenos discursos, con la complicidad de un bello tema musical, tanto, que con los acordes de una guitarra y su voz entrenada para el acento reflexivo, provoca deseos de fundarle una secta dantesca(4), con todos los visos de paganía y relajación que va tomando cuerpo en el mundo, estimulado en la vesanía de un Papa demasiado ido de la realidad. Pero a pesar de todas las imperfecciones propias de un comentarista de temas musicales, sin que dejen de ser útiles sus aportes -ahora que la “perspectiva roura”(5) se añeja en la arenga repetida, digo que el aporte del exilio a la transición sufre los peligros de estar en manos de opinadores carismáticos en peor medida que en los años ’60; el tal Edmundo esboza ruidos guturales, acalla suavemente a quienes lo ensalzan, y tras sus ocurrentes parrafadas, desciende en anticlimáticas soserías. Hay un peligro insondable en que el chico siga haciendo las noches de Miami robándole la radio audiencia a los incapaces “pay-off-house”; este edmundito está arrastrando tras sí al público de mejor cosmovisión -¡qué extraño caso éste, que cada locutor educa y hala hacia sí a un público a la medida de su intelecto y psicología!–; un público que participará de algún modo en la fundación  de la Cuba post-Castro.

III- Caso Ninoska Pérez

 

Ninoska Pérez

Ella es otra de las importantes aristas en que está tomando curso la transición cubana. Ninoska es consciente de todo lo que puedas intuir respecto de Cuba, y más, siempre más; es la anticederista que siempre tiene de guardia el olfato para la ralea pesetera que envían los Castro al exterior para intercalarse en cada vecino y en la radio de opinión. Ella sabe que personas con las oportunidades microfoneras del Edmundo García están dando la nota anticlimática del dos pasos adelante, tres hacia atrás. No sé si ella comprende las cualidades de sí misma, de su importancia política en este momento crucial. La necesidad económica la lleva a animar “cafecitos con marlins” y a esperar momentos para hablar, entre otras personas. Se pospone el proyectarla hacia una interacción y/o diálogo con la comunidad internacional -por encima y a diferencia de la europea del snob-; allá en Cuba el Payá arremete en sus encuentros con figuras internacionales, se despachan anuncios, proclamas, planes, y este exilio lo que mejor ha hecho es enviar delegaciones hacia la Comisión de Derechos Humanos de Ginebra, cuando en nuestro propio seno se podrían convocar encuentros, dar los firmazos, y retreta de que gusta esa propia comunidad internacional. ¿Por qué al Plan Varela hay que contraponerle proclamas de alguien que esté preso, si muchos de los exiliados que reclamamos respeto y participación en la transición, también padecimos celdas, y más?;  ¿qué hace desmerecedor al exilio para no estar a la par de los anunciantes de dentro? ¿Es que la prédica de que merecemos menos por estar fuera de Cuba, ha surtido efecto?



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NOTAS
:
(1) No sufro el trauma con los relojes rolex, como se advierte en el libro “Dulces Guerreros Cubanos”
(2) Es tan “light” esa doctrina respecto del caso cubano, que más parece un chiste el recordar que una vez funcionara.
(3) Ya resulta un crimen las conniventes actividades papales para la prolongación del Holocausto Cubano, al estilo del convenio del fascista Ribentrop con la Iglesia Católica durante la 2da Guerra Mundial-; y uno se harta de tantos errores y perdón por los errores, tal cual que debería desterrarse de la Cuba del mañana el derecho a la veneración del Papa que hoy nos ignora, por más que una vez fungiera de líder en la desaparación del imperio comunista.
(4) La S al final del dantesca sugiere el apellido de Edmundo Dantés, el ex-prisionero del Castillo de If, de la obra “El Conde de Montecristo”.
(5) Armando Pérez Roura, locutor de Radio Mambí 710AM, representante de un pasado que no puede regresar tal como fue.

octubre 18, 2009 - Posted by | Transición Cubana/3 ARISTAS

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