Letras y alternativas

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Un nuevo liderazgo dentro de Cuba

NICOLAS PEREZ: Un nuevo liderazgo dentro de Cuba

By NICOLAS PEREZ

EL NUEVO HERALD

 

 

Mi último artículo, sobre el libro de Juanita Castro, es uno de los que más respuestas ha tenido este año. Infinidad de e-mails. Pocas opiniones sobre el libro, pero positivas, dentro de un mar de bilis porque la gente está harta del modo frívolo con que los medios tratan el caso cubano en esta ciudad.

Es algo increíble, algo que merece la intervención de un psiquiatra experto en locura colectiva. En Cuba hubo una época en que Fidel Castro era el factótum, el punto de referencia de todo lo que sucedía en la isla. Cuando se enfermó se fue apagando lentamente hasta llegar a ser hoy para el ciudadano de a pie, de Oriente a Occidente, un lejano y confuso punto de referencia. Hasta sus “reflexiones” la prensa internacional las ignora. Y cuando la historia le prepara el velorio y entierro de su protagonismo, ¿quién rescata a Fidel Castro de un anonimato que él odia con todas las fuerzas de su alma? Nosotros, Miami. Aquí lo hemos coronado rey del exilio. Y no hay una semana que no entre a la sala de nuestra casa quien le plancha los calzoncillos o el que fabrica el queso de leche de búfala que come el dictador, sin faltar puntualmente el diagnóstico de un médico que supo de oídas, por quintas o sextas personas, el secreto de su infección intestinal.

Y el problema reside en que ignoramos qué está pasando en la isla. Allí está ocurriendo el clímax de una catarsis de realidad. Las generaciones políticas, como las medicinas, tienen fecha de vencimiento en la historia. La generación castrista está vencida porque no supo gobernar. Mi generación del 60 está vencida por su exceso de ingenuidad. La generación de la disidencia interna clásica está vencida a causa de la derecha de Miami y de la Seguridad del Estado. Hay que colocar nuestros pies sobre la tierra. Simplemente, perdimos.

A todos se nos fue el tren. Se nos agotó el tiempo. Y es que finaliza una época y comienza otra. Se cambian a velocidad vertiginosa los temas del libreto, la decoración del telón de fondo y los actores del drama. La lucha armada está muerta, la sepultó la Agencia Central de Inteligencia, traicionando al último guerrero de este exilio, Santiago Alvarez.

La posibilidad de un diálogo tal como lo entiende Miami o la oposición anticastrista es una quimera. Hace años, con motivo de una cumbre iberoamericana, se reunieron en una habitación de un hotel de Sevilla el presidente de Panamá, Guillermo Endara; la presidenta de Nicaragua, Violeta Chamorro, y el presidente de El Salvador, Alfredo Cristiani, con otras personalidades. Allí el doctor Warry Sánchez, ex presidente de la Democracia Cristiana de Cuba, interrogó a Cristiani sobre la posibilidad de que el exilio iniciara un diálogo con el gobierno de la isla y el líder salvadoreño le preguntó cuántos hombres teníamos sobre las armas en el monte –y él le dijo que ninguno. Cristiani hizo una segunda pregunta: a cuántos miles de anticastristas éramos capaces de movilizar para presionar al gobierno y que se produjera una apertura democrática. Y Warry le replicó que los activistas eran sólo unos cientos. Entonces Cristiani le dijo apenado: “Perdone mi franqueza, doctor, pero Castro jamás conversará con ustedes absolutamente nada”. Esta anécdota sigue hoy vigente.

Pero no hemos arado en el mar. Medio siglo destruyendo a Cuba no le ha permitido al castrismo, con los Lage y Pérez Roque desarbolados, darle continuidad a la revolución cubana. Mientras, nosotros tenemos a una juventud llena de realismo e imaginación y lejos de nuestros traumas, errores y complicidades.

Creo que hacia esta juventud debemos girar las luces de nuestros reflectores en Miami. Hacia una Yoani Sánchez, ganadora del premio Ortega y Gasset y, según la revista Time, una de las 100 personas más influyentes del mundo en el año 2008; una Claudia Cadello, un Reinaldo Escobar, un Cristián Torranza, ganador del premio de ensayo del Movimiento Mundial de la Juventud por la Democracia. Y para mostrar la Cuba de hoy por radio y televisión están los documentales que comenta Alejandro Ríos. Hay otros, acabo de recibir uno conmovedor de Eduardo Palmer y Luis Guardia sobre la mujer cubana. Sin olvidar que hay que alejarse como el diablo de la cruz de penosas farsas con espías y espionajes de pacotilla que siempre ocultan siniestros intereses.

inalmente, debemos entrar en una inevitable reflexión: ¿el objetivo del periodista debe ser dar a su público lo que este pide, o brindar información seria y guiarnos por principios éticos? Las noticias sobre la política norteamericana nacional y local, y los incidentes internacionales, se cubren aquí de un modo profesional, ¿por qué cuando tocamos el tema cubano sufrimos un súbito trastorno mental? ¿Este circo que se armó primero con el concierto de Juanes y ahora se está armando con el libro de Juanita ayuda a la libertad de Cuba? No es que no se traten los temas, todos deben tratarse, pero con altura, objetividad y medida. Ese morboso deleite de darle la vuelta a la noria con las mismas tonterías, y tratar de vender la intimidad de nuestro enemigo como si fuera un seguro de auto o un vaso de guarapo, es lastimoso.

¿Cambiarán las cosas en los medios de Miami? Creo que ya están cambiando. Inteligencia sobra y por ninguna parte veo mala intención, sólo asuntos de percepción. Lo último que se pierde es la esperanza, ¿no creen?

nicop32000@yahoo.com

noviembre 4, 2009 - Posted by | Otros autores

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