Letras y alternativas

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¡Cuba tuvo que esperar a ser re-colonizada por España, para que se filmare sobre la vida de José Martí, con todos los recursos!

CINE/Notas breves … -Este es el título, idea original para la creación de este post, desde mi página en facebook-.

Atención Waldo Fernández en facebook:

Ah, Waldo, no sé si te di copia de mi guión para cine “Agramonte”; fue evaluado por Senel Paz del ICAIC y Gustavo Sed Nieves, Historiador de Camaguey. Le envié copia a tu amigo Andy García, pero no me ha respondido aún.

 

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      Napoleon Lizardo No sé si has visto ya el filme “El ojo del canario” -sobre la vida de José Martí-; parece haber sido filmada en Cuba con la ayuda de compañías españolas, tiene ese sello. Apenas si comencé a verla ayer, pero personas a mi alrededor comenzaron a atajarme con críticas por estar viendo “clavetes waldianos” -si ni siquiera te la compré a ti (lol)-. Hoy la termino y leerás mi crítica si tienes tiempo. ¿El realizador cubano del filme se la quiso dar de contestatario? Busque las respuestas debajo, en notas y comentarios.
       

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    • AHORA QUIZÁS ENTIENDA POR QUÉ PROYECTAN AL PRINCIPIO DEL FILME, UN JOSÉ MARTÍ ADOLESCENTE, ACOSADO POR LOS ABUSADORES EN LA ESCUELA; AHI VA UNA INTENCION DIDÁCTICA; TENDRÍA QUE CONFIRMAR LA VEROSIMILITUD DE ESTE DETALLE HISTÓRICO. EN TODAS PARTES DEL MUNDO, ESTE ASUNTO SE RECRUDECE; HE LEÍDO QUE NO MERMA CON EL PASO DEL TIEMPO -Entonces, ¿la intención social debe primar sobre consideraciones históricas?  https://napoleon03.wordpress.com/-: “Exhiben en Camagüey multipremiado filme El Ojo del Canario”
    • Camagüey, 26 ene.- Como parte del Evento de la Cátedra Martiana dedicado al aniversario 158 del natalicio de José Martí, se proyecta en la ciudad de Camagüey la película El Ojo del Canario, con el propósito de divulgar una arista más humanizada de la vida del Apóstol de la Independencia de Cuba.La sede escogida para visualizar y luego debatir la realización cinematográfica del cineasta cubano Fernando Pérez, fue la Casa Natal de Nicolás Guillén, donde este miércoles sus espectadores se mostraron muy  emocionados al término del filme.Según Francisco Delgado Márquez, jefe del Departamento de Promoción del Centro Provincial del Cine, la presentación de El Ojo del Canario también se ha extendido a las escuelas camagüeyanas, con el fin de acercar la figura de Martí al público infantil.El largometraje -multipremiado en la edición 32 del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano-, tuvo su premier en la ciudad de Camagüey el pasado mes de marzo, durante el decimoséptimo Taller Nacional de Crítica Cinematográfica. (Gretta Espinosa Clemente/ Radio Cadena Agramonte).Tomado de cadenagramonte.cu
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    • EL OJO DEL CANARIO

    • José Martí: el ojo del canario. Largometraje de ficción cubano realizado en el 2010. Realizado por las productoras WANDA, ICAIC y TV. ESPAÑOLA. La película fue dirigida por Fernando Pérez.Sinopsis
      Martí, entre los 9 y los 17: los únicos años en que conoció de cerca a su patria y en los que aprendió a amarla y entenderla, para hacer la magna obra que le tomó el resto de su vida. No es una biografía: es un itinerario espiritual. (Vídeo) 

      Reparto
      Escena de la Película
      Damián Antonio Rodríguez Vidal
      Daniel Romero Bildaín
      Rolando Brito
      Broselianda Hernández
      Eugenio Torroella Ramos
      Francisco López Ruiz
      Pedro Orlando Herrera
      Héctor David Rosales
      Manuel Porto
      Julio César Ramírez
      Pancho García
      Aramís Delgado

    • Ficha Técnica
    • Año: 2010
      Duración: 120 minutos para los cubanos dentro de la isla-cárcel/154 minutos, si vives fuera de Cuba
      Guión: Fernando Pérez
      Dirección: Fernando Pérez
      Producción General: Rafael Rey Rodríguez
      Dirección de Fotografía: Raúl Pérez Ureta
      Montaje o Edición: Julia Yip
      Música Original: Edesio Alejandro
      Sonido: Raúl Lorenzo Amargó Pérez
      Director Asistente: Rafael Rosales
      Casting: Gloria María Cossío
      Director Artístico: Erick Grass
      Escenógrafo: Erick Grass
      Diseño de vestuario: Miriam Dueñas
      Maquillaje: Magali Pompa
      Peluquería: Juan Francisco Carreño Oliver
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enero 27, 2011 - Posted by | José Martí/FILME

4 comentarios »

  1. “El ojo del canario”, película sobre José Martí exhibida en el Festival Internacional de Cine de Guadalajara
    Martes, 23 de Marzo de 2010 14:23

    Por Miriam Canales Ibarra
    Reportera Azteca 21

    La figura del poeta cubano y revolucionario José Martí, desmitificado y presentado como adolescente tímido, rebelde y libre pensador a través de la película “El ojo del canario”, es una de las cintas que conformaron el cartel del XXV Festival Internacional de Cine de Guadalajara (FICG).

    Sin pretender ser una cinta de grandes matices biográficos, “El ojo del canario” muestra la etapa de juventud de Martí, entre los 9 y los 17 años, llamado entre su familia y amigos simplemente como “Pepe”, quien intenta sobrevivir a la dominante figura paterna (interpretada por el actor Rolando Britto) y difundir sus ideas de emancipación e independencia de la Cuba de finales del siglo XIX, durante los años de la injerencia y el dominio de los peninsulares sobre los criollos y nativos.

    El guión y dirección están bajo el veterano realizador cubano Fernando Pérez, quien ha sido profesor de la Escuela Internacional de Cine de San Antonio de los Baños y la Universidad de Cine de La Habana. Dentro de su filmografía destaca el documental “Suite Habana” de 2007. El niño Damián Antonio Rodríguez Vidal interpreta a Martí en su etapa de infancia y el actor Daniel Romero Bildaín en sus años de adolescente.

    http://azteca21.com/n/index.php/secciones/cine/12088-el-ojo-del-canario-pelicula-sobre-jose-marti-exhibida-en-el-festival-internacional-de-cine-de-guadalajara

    Comentario por napoleon03 | enero 27, 2011

  2. Nuevo cine cubano. El ojo del canario. Nace un poeta
    Submitted by tiempodecuba on Jue, 08/04/2010 – 19:22

    El cine cubano estrena una película que el público ha esperado de forma especial: “José Martí. El ojo del canario”, dirigida por Fernando Pérez y que refleja la niñez y juventud del Apóstol. El filme es parte de la serie Libertadores, que se inspira en la vida de grandes hombres de América.

    Al decir de su director, nunca se imaginó haciendo un filme sobre Martí porque era algo muy complejo. Escogió la infancia y juventud porque es la etapa de su vida de la que menos se habla y así podía dar una visión más personal. “Es la primera vez que escribo el guión solo y ha sido una gran experiencia”. Por Elizabeth López Corzo. Cubasí.

    El título se debe a los Versos Sencillos de Martí. Escogió precisamente esos porque, según los críticos, son de los más complejos y oscuros de su obra. “Ese es el misterio de Martí, él vivió desde el dolor”.

    Eso está muy bien reflejado en la cinta desde el inicio, desde que es un niño en la escuela y prefiere ser castigado antes que delatar a los otros compañeros que lo intimidaban. Se ve en las contradicciones con su familia: él queriendo estudiar más y el padre exigiéndole que trabaje para ayudar a la familia. Él entregándose a la causa independentista y su madre rogándole que abandone sus ideales…

    “El ojo del canario” es una película muy auténtica, limpia, no le falta ni le sobra nada, tiene incluso el tempo de la época sin ser una película antigua. Por el contrario, es una visión muy contemporánea, donde cada plano es descriptivo y reflexivo; no podía ser de otra forma tratándose de Martí como protagonista y de Fernando como director.

    El realizador demoró más de un año en la investigación para dar una mirada profunda sobre Martí y su familia, pero que a la vez le dijera algo a los jóvenes de hoy, que ellos se sintieran identificados. De hecho, dice Fernando que escenas como las de la clase de griego- donde los alumnos discuten sobre democracia- el preparó una escaleta, escogió un aula con jóvenes, los vistió de la época y dejó que improvisaran, que se viera natural. Ahí se ve aquello que plantea el cineasta de tener mente abierta que busque la contradicción, no las soluciones.

    La actuación de los dos Martí (infante y adolescente) es encomiable. Presenta un niño súper sensible, que absorbe todo a su alrededor. Damián Rodríguez tiene la mirada del niño Martí que siempre imaginé, aunque su personalidad real es muy distinta, el actor es un rehilete, comenta Fernando.

    Al joven Daniel Romero tampoco tuvo que dirigirlo, para mí la dirección de actores es una emoción compartida. Por eso Fernando les da ciertas libertades, para que cada artista haga según sus experiencias, su apropiación.

    Rolando Brito era el Mariano Martí que necesitaba porque él es un actor camaleónico, sabe caracterizar cada personaje. Da la imagen del hombre perdedor, justo, preocupado por su familia que queríamos lograr, agrega el cineasta.

    Para Broselianda Hernández llegar a ser Leonor Pérez fue una emoción muy grande, comparable a la de ser madre. Fernando es un gran director, él me dijo: “no leas nada, yo solo quiero que seas una madre”. Tuvimos grandes experiencias, hay cosas que no se puede contar, hay mecanismos de emoción que tienen que ver con Cuba, que nos tocaron mucho.

    Por tanto las interpretaciones del filme partieron más de emociones personales que históricas. Leonor y Mariano fueron justos porque defendieron lo que creían. La película no juzga a ningún personaje, su mérito es que los acerca a nosotros, los hace humanos, los saca de los libros y retratos fríos. Por eso El ojo del canario, más allá de la historia, es un gran drama familiar.

    Como era de esperar la cámara del maestro de la fotografía Raúl Pérez Ureta es un deleite al ojo humano. El gris-magenta de La Habana colonial parece salir de la pantalla con las calles llenas de gente. La tristeza de los que no tenían nada, la rusticidad de la época… contrastan con los colores vivos en el campo donde Martí se siente libre, donde descubre tantas cosas de la naturaleza al lado del esclavo Tomás, donde empieza a hacerse un hombre.

    Las secuencias constantemente nos remiten a la obra martiana a partir de la mirada del niño y el joven Pepe; hay una confluencia especial entre fotografía y narración. En el Hanábana nacen sus poemas de sobre la esclavitud. Nos parece escuchar Los zapaticos de rosa cuando llevan a enterrar a su hermana, o El ojo de canario cuando el alcalde le pide que se retracte o irá preso por la carta que escribió.

    Como dice Fernando, cada cual tiene su Martí pero él logró concentrar en el suyo las inquietudes, la admiración, las preguntas que quisiéramos haberle hecho alguna vez, el Martí que necesitábamos conocer desde que supimos que existía.

    Por eso hago mías sus palabras cuando dice: Martí es nuestro Apóstol, nuestro libertador, pero lo más importante es que fue un poeta, eso lo hace grande. Fue un poeta desde que era niño, no porque escribiera desde entonces sino porque esa época ya empezaba a ver la vida diferente.

    NO PIERDA DE VISTA EL SITIO WEB QUE PUBLICA ESTO. ES UN BLOG QUE RESPONDE A LOS INTERESES DEL CASTRATO CUBANO: http://www.tiempodecuba.com/node/2518

    Comentario por napoleon03 | enero 27, 2011

  3. OTRAS PRUEBAS PARA CONFIRMAR LA TESIS MANIFESTADA ARRIBA. http://www.caimanbarbudo.cu ES LA QUINTAESENCIA DE LA MAQUINARIA PROPAGANDISTICA DEL REGIMEN CASTRO CUBANO, AUNQUE SE DESGASTEN EN SIMULARLO:

    Chamaco, la IX Muestra y El ojo del canario:
    TRES MOMENTOS DEL CINE CUBANO ACTUAL
    Por Paquita Armas Fonseca

    Durante las últimas semanas los cinéfilos en Cuba han debatido con más o menos pasión acerca de tres momentos importantes: la exhibición del filme Chamaco, de Juan Carlos Cremata; la IX Muestra de Jóvenes Realizadores y el estreno del filme Martí: El ojo del canario, de Fernando Pérez.
    Por sus singularidades cada uno de estos hechos ha atizado el diálogo acerca del séptimo arte, sus bondades, funciones y alcances en un destinatario participativo como es el cubano y que disfruta el cine de una manera especial.

    EL CUARTO LARGO DE FICCIÓN DE CREMATA

    Con un presupuesto financiero mínimo, acudiendo a sus amigas y amigos de la actuación, Juan Carlos filmó en diez días Chamaco, una cinta basada en la obra de teatro homónima de Abel González Melo y que en su puesta en las tablas fue todo un suceso en La Habana.

    El filme que según su director, tuvo “un ensayo general” en la inauguración de la IX Muestra de Jóvenes Realizadores, en el cine Chaplin, aún necesita un proceso de acabado para que pueda estrenarse comercialmente. Por lo pronto, ya fue presentado en el Festival Internacional de Cine de Miami y tiene otros compromisos hasta que atraviese por todo el capítulo de hinchado a 35 mm y una mezcla a 5.1.

    Si bien Juan Carlos respetó la pieza dramatúrgica de González Melo, logró hacer cine con esa historia sórdida sobre el “mercado de la carne” y otras miserias humanas. La muerte de un joven en un oscuro parque —que pudiera ser el de cualquier ciudad del mundo— desencadena una tragedia en la que se ven implicados el asesino, el padre y la hermana del muchacho desangrado casi delante de una barrendera nocturna. A este cuadro se le une un policía corrupto que tiene relaciones de proxeneta con un travesti y otros gays a los que intimida desde su uniforme. Nada, que contado así cualquiera piensa en una pésima película de violencia, sexo y lenguaje de adultos, de las que se trasmiten por televisión los sábados por la noche.

    Pero no, Chamaco es una cinta que se inserta en lo trágico, y a pesar de sus escenas sexuales y hasta crueles, se la asimila como lo que es: un muestrario de actitudes humanas en las que pobreza, marginalidad, corrupción y doble moral se dan la mano para enseñar las zonas menos visibles y más oscuras de las familias y la sociedad.

    A su buena factura, la película une un aporte importante: es el primero realizado en Cuba que, con respeto y arte, haya filmado explícitamente relaciones homosexuales, donde dos hombres se besan o se acarician. Tal hecho está avalado por las convincentes actuaciones, especialmente las de Aramís Delgado, Luis Alberto García y Fidel Betancourt; este último un joven actor que demuestra tener madera para grandes empeños.
    Filmado, por necesidad e intención, de noche, es una cinta en la que sobresale la fotografía de Lily Suárez, que voluntariamente se recrea en sombras y grises. Y entre de todas las escenas despunta aquella en que el policía corrupto obliga al jinetero a una felación, para luego darle bofetadas. En tal sentido, Cremata reveló: “Aunque teníamos una muy buena imagen, la degradamos y ensuciamos a tal punto que ahora parece filmada con un celular. Eso tiene su filosofía: en ella se habla de cosas bastante sucias, secretos que la gente oculta celosamente, y nos interesaba reflejarlo a través de una realización contestataria, alternativa, contraria a la belleza estética que suele exigírsele al cine”.

    El filme ha sido calificado por su director como una posible obra maldita: “Lo digo, porque no creo que el público quede muy complacido: la gente va a salir del cine con dolor en el pecho, con sentimientos encontrados, malestar en el alma, porque su historia y la forma en que se cuenta, saca cosas muy duras de los seres humanos.

    “No estamos haciendo una crítica específica a nada en Cuba —aclaró Cremata—. Estamos utilizando esos personajes cubanos, tan bien creados por Abel, para mostrar ese lado oscuro que pueden llegar a tener ciertas personas en cualquier parte del mundo.”

    No faltan quienes aseguran que Chamaco no circulará en los cines porque se adentra en temas tabúes de nuestra sociedad. Quienes piensan así continúan viendo el arte o cualquier producción del intelecto humano en blanco o negro. ¿Es tan insólito que existan un policía corrupto, un juez bisexual y una doctora que vende las pastillas que roba de su hospital? ¿Hasta cuando se pensará que el cine, la televisión o la literatura deben ofrecer una imagen edulcorada de la realidad? La cintano habla de que todos los policías son corruptos, todos los jueces tienen doble moral y todos los médicos venden medicinas robadas: pone tres ejemplos para montar una historia trágica que, al final, con el suicidio, redime un tanto la condición humana, especialmente cuando el asesino que se arrepiente de su acto.
    Pero más allá de este análisis desde la perspectiva de nuestra realidad, Chamaco enseña una historia que puede suceder en cualquier lugar y momento. Esa es una de sus virtudes.

    LA MUESTRA EN SU NOVENA EDICION

    ChamacoDesde su primera edición la Muestra de Jóvenes Realizadores ha sido polémica. Esta última ha levantado un montón de opiniones acerca de algunas piezas y premios. No han faltado quienes claman por desacreditar a los jueces que reconocieron un trabajo determinado; o los que en la otra punta, exigen que todo sea trasmitido por la Televisión cubana. Los extremos siempre se tocan.

    El festival de cine de los jóvenes es mucho más que el significado de una de las obras presentadas; está hecho por muchachos y muchachas (que bueno verlas dirigiendo) que se parecen a su tiempo, no a sus padres.
    Danae Diéguez, coordinadora de los eventos teóricos, al preguntarle que si la muestra ha cambiado de sus orígenes dice: “Creo, que sin dudas ha cambiado, sin haber traicionado su esencia: la de ser el espacio que aúna la producción audiovisual realizada por los más jóvenes, en su mayoría aquellos que no pertenecen a la industria y que realizan sus obras de formas alternativas a ella, o de modo independiente, como quiera llamárseles. Los cambios fundamentales, repito, no son de esencias, sino de maneras de articular el propio evento. Si pensamos que ya hoy la cantidad de películas que se presentan pasan anualmente de cien, entonces, cómo puedes imaginarte, la selección o proceso curatorial debe ser más rigurosa. A ello súmale que la Muestra es hoy un ámbito legitimado por los jóvenes realizadores como su espacio de encuentro y como posibilidad de ver proyectada su obra dentro de la magia de la sala oscura. Es un proyecto que se ha convertido en imprescindible, en tanto refiere los temas que con más asiduidad ellos y ellas representan. Es ya hoy, un espacio culturalmente ganado que confirma la imagen de un país, de los sujetos que la habitamos, de las angustias, sueños, compromisos y alegrías que a los jóvenes les preocupan”.

    Le pido a la también profesora de la Facultad de Audiovisuales del Instituto Superior de Arte (ISA) que me hable de lo que diferencia a la IX de sus predecesoras y dice: “Esta ha sido una Muestra en la que notamos una mayor diversidad temática y estética en las obras presentadas. Se puede ver no solo el referente cotidiano, social y político como representación, sino, y con mucha más presencia, obras que discursan sobre tópicos más universales, mucho más empeñados en los conflictos de los sujetos individuales, además de lo simbólico como proceso enunciador de obras con búsquedas formales interesantes y provocadoras dentro del panorama audiovisual cubano. Con esto no te digo que antes esto no se hubiera dado, solo que en esta edición fue más notoria la inquietud de algunos por desmarcarse de un lenguaje tradicional, e intentar provocar, además, desde esas búsquedas del lenguaje.
    Chamaco“Pero la Muestra sigue siendo el espacio en el que leemos y vemos en imagen a Cuba, pero a esa Cuba que los medios habitualmente escamotean; y que los jóvenes han decidido, creo que con mucha honestidad, mostrar. En esta edición también se intensificaron los debates y se hizo hincapié en la discusión acerca de lo artístico por sobre lo propiamente temático. Ese lugar de intercambio convierte a la Muestra en una plaza para el pensamiento, el diálogo y en el que también he visto cuánto se ha ganado en cultura del debate; algo de lo que aún carecemos como ejercicio de ciudadanía en muchos otros espacios pensados para el intercambio en nuestro país.”

    Finalmente, Danae me habla de lo que han logrado los jóvenes con este encuentro: “Pienso que ganan todo el tiempo, porque cada año es su posibilidad de confrontación con otros contemporáneos, de crecer, porque la propia posibilidad de dialogar, de intercambiar también con otras generaciones de cineastas, los hace ser más exigentes. Los hace interactuar con el audiovisual de jóvenes de otros países y allí se produce otro ejercicio de confrontación. Creo que Cuba, que las instituciones del país, ganan con los jóvenes y esta Muestra del audiovisual que ellos hacen, pues allí esta la imagen de una nación que es la confirmación de un espíritu y es, a su vez, la memoria del pasado que seremos.”

    A Ernesto Daranas le pregunté como se veía presidiendo un jurado de una muestra de la que casi forma parte aún y su respuesta no se hizo esperar: “Te confieso que no me gusta ser jurado de nada, pero la Muestra es algo particular. Además, el que nos convocaba era Fernando Pérez, así que no había excusas. Junto a X Alfonso, Nanette García, Angélica Salvador y Ernesto Piña, hemos visto unas setenta obras, y para cada uno de nosotros ha sido una muy interesante experiencia.”

    Sobre la función que le concede a la muestra, el director de Los dioses rotos me dijo: “Siempre reincidimos en la perogrullada de que es el espacio por excelencia de nuestros nuevos talentos; y es cierto, pero tal vez colocamos en un segundo plano que también es una ocasión excepcional para que el público de toda Cuba confronte con las inquietudes artísticas y generacionales de nuestros más jóvenes realizadores. Por eso la Muestra se abre luego a otras provincias, en un periplo con valor muy especial tanto para el joven cineasta como para el espectador nacional. Como ya sabemos, los materiales más destacados y comentados los vamos a encontrar dentro de poco en los bancos de video, en los catálogos de los vendedores callejeros y en las computadoras de muchas partes; de ahí la importancia de difundirlos nacionalmente por todos los medios posibles. Son obras en las que sobresale el compromiso con nuestra realidad, así como la percepción que de la vida, el arte y la sociedad tienen nuestros jóvenes. Lamentablemente no siempre podemos confrontar con eso, así que posibilitarlo es otra de las grandes funciones de la Muestra.”

    En una reciente entrevista concedida a la revista digital La Jiribilla, Omar González, presidente del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos ICAIC, expresó:“A lo largo de sus nueve ediciones, la organización de la Muestra se ha asumido con valentía, y hasta con estoicismo, a veces incomprendidos, pero convencidos de que lo que estaba en juego era mucho más que la novelería de un espectáculo pasajero. Ya hoy la Muestra es un hecho consolidado, inocultable, aunque tenga que crecer y fortalecerse en muchísimos aspectos, porque es un cuerpo vivo. No es una Muestra para jóvenes hecha desde la vetustez; tiene a los jóvenes como protagonistas, y habría que ver cómo el edificio del ICAIC se transforma en una colmena de muchachos durante los días en que transcurre el momento más concurrido del evento, la muestra propiamente (…) Siendo la Muestra un proyecto de tal envergadura y con tales resultados, no es de extrañar que los enemigos de la Revolución traten de manipularla e, incluso, de desvirtuarla en sus esencias. De ahí que todos, principalmente los jóvenes, estemos en la obligación de defenderla y preservarla, para que siga siendo un espacio ineludible de nuestra resistencia cultural.”

    Y el alma de la muestra, líder indiscutible de los más bisoños realizadores, el director Fernando Pérez, me confesó: “Lo que me ha dejado la muestra es la imagen de unos jóvenes serios, alegres, profundos, disfrutando de un cine hecho por ellos y para ellos. Aplaudieron cuando tenían que hacerlo, rieron cuando fue oportuno, y respetaron cuando lo que se presentaba no les era de su agrado. Ese agradecimiento e identificación de los jóvenes con la muestra es lo mejor que ha sucedido durante esos días de cine joven.”

    EL MARTÍ DE FERNANDO

    Cada vez que a Fernando Pérez le han hablado de su película Martí: El ojo del canario, ha dicho que ese es su Martí y que hay tantos como cubanas y cubanos: “Por eso escogí la infancia y adolescencia, porque es la etapa de formación de su carácter. Es una película muy mía. Por eso yo digo que no es una biografía, aunque sí se basa en la historia y la respeta mucho. Es una visión subjetiva, mi interpretación de esa historia y ese hombre. De lo contrario hubiera hecho un documental.”

    ¡Qué bien esa decisión! Porque perteneciente a la serie Libertadores, de Wanda Visión y Televisión española, la obra pudo transitar por otros derroteros. Los productores le dieron libertad al director para que escogiera la etapa de la vida de Martí y la forma en la que la trabajaría.

    Se trata, al decir de su máximo hacedor, de una película “clásica en el sentido de construcción dramatúrgica”, pero eso no quiere indicar sencilla. Para llegar a esta bella historia de unas dos horas de duración, se requirió investigar de forma minuciosa en medios de prensa de la época, libros y vetustas construcciones del siglo XIX.
    En esta búsqueda, trabajaron junto al realizador Gloria María Cossío y Alejandro Gutiérrez. Con esa cantidad de información Fernando asumió el guión: “Decidí escribir el guión solo, por primera vez, porque me di cuenta de que lo que quería expresar era una visión muy personal e intimista del héroe”.

    Otra tarea descomunal fue la de buscar los protagonistas. Tenían que encontrar al niño y el joven que se pareciera a Martí. Después de un trabajoso casting fueron elegidos Damián Rodríguez y Daniel Romero, que en ambos casos podían hablar solamente con la mirada.

    Erick Grass, de nuevo como director de arte en una película de Fernando, tuvo la difícil misión de lograr que en cada escena se respirara el ambiente familiar de nuestro héroe nacional. “La película es mas tonal que cromática; en ella predominan los grises, los azules, los pardos y los colores pasteles típicos de la época”, ha dicho este creador que logra una puesta evocadora, a pesar de contar con muy pocos recursos.
    La excelente fotografía corre a cargo de Raúl Pérez Ureta, merecedor con creces del Premio Nacional de Cine 2010. La edición es de Julia Yip y la música de Edesio Alejandro: todos integrantes del grupo que trabaja con Fernando desde hace años.

    El equipo logró lo que puede parecer imposible: dar un Martí vivo. Es un niño que juega, sueña, o se asombra con los senos de una mujer, hecho que lo lleva a masturbarse sobre las sábanas dentro de la soledad de la noche. Un muchacho que teme a los ladridos de un perro y lucha por vencer el miedo; o se ve derrotado por un compañerito más fuerte que él. Es el adolescente que casi obligan a gritar “viva España”. Pero también es el estudiante aplicado, el precoz escritor, el hermano complaciente, el patriota en ciernes, todo eso que conocemos por las biografías o los acercamientos a la figura del Héroe Nacional cubano.

    Con esa sensibilidad especial que lo caracteriza, en el guión y la dirección de actores Fernando logró mostrar a un Don Mariano (Rolando Brito) recio, por momentos hasta cruel, pero justo; mientras Doña Leonor (Broselianda Hernández) es la madre comprensiva y dulce dentro de la exigencia natural de una progenitora que ve peligrar a su hijo.

    El Mendive de Julio César Ramírez es tan convincente como el Salustián de Manuel Porto; ambos en el papel de formadores del niño-adolescente, que los seduce por su inteligencia, habilidades literarias y cubanía.
    Fernando se propuso, según ha comentado, mostrar cómo se forjó la personalidad de ese niño que luego fue un ser excepcional; y puntualizó: “No es una biografía del Apóstol ni nada por el estilo, sino un itinerario espiritual”.
    Y lo logró. Cada frase dicha en la película, sea sobre la libertad o sobre el amor, tiene el valor de mantener su actualidad. Es un filme que puede apreciarse en cualquier latitud, pero para cubanos y cubanas es una obra que nos acerca al más universal de nosotros y que nos dice cuánto aún falta por hacer para cumplir su ideario.

    Tomado de http://www.caimanbarbudo.cu/html_total/simpresas/articulos/357/index_01.html

    Comentario por napoleon03 | enero 27, 2011

  4. Cintio Vitier y el programa nacional de vacunación martiana
    Francisco Morán| Dallas| 31-07-2011 – 10:00 am.en Fascismo Ideología Martí Pedagogía
    .Vitier manipulaba a Martí, pero el propio Martí se prestaba a esos manejos.

    Articulo/enlace original, muestra a Martí niño en ‘José Martí: el ojo del canario’, filme de Fernando Pérez. (FILMTAGE-TUEBINGEN.DE)

    El 9 de septiembre de 1994, teniendo como trasfondo la llamada “crisis de los balseros”, Cintio Vitier leyó su conferencia Martí en la hora actual de Cuba en el Centro de Estudios Martianos. Su charla ilustraba perfectamente el potencial de la escritura de Martí para articular y promover políticas de Estado de clara factura fascista. Según expresó Vitier, la realización de las metas éticas y del programa político de la revolución cubana estaría en peligro si no se aseguraba que la palabra de Martí llegara a todos. Esto daba pie a la delirante propuesta de una alfabetización martiana. A ese efecto, Vitier propuso un canon martiano con el que adoctrinar a los jóvenes cubanos desde sus primeros años.

    “Los que se van, asumiendo mortales riesgos”, expresó, “son cubanos a quienes la palabra de Martí no ha llegado”. Es decir, que los que se marchaban del país (esos “hombres y mujeres de carne y hueso que nos rodean” y cuyos “problemas concretos”, como él mismo dijo, “arrecian”), no elegían el camino del exilio en virtud de esos problemas concretos, sino por no haber leído, o escuchado, a Martí.

    Que se tratara más bien de lo contrario, es decir, que esas mismas personas hubiesen estado expuestas excesivamente a la palabra de Martí, mientras sus necesidades concretas eran desatendidas , era algo, desde luego, que resultaba inconcebible al conferencista. Pero a Vitier no le preocupaban solo los “delincuentes”, los “irresponsables” y los “antisociales” que se lanzaban al mar, sino también las “crecientes zonas de descreimientos y desencanto en los jóvenes tanto iletrados como pertenecientes a minorías intelectuales”.;

    En esa denuncia del descreimiento se superponen la mojigatería católica con la política. Con la Iglesia hemos dado, Sancho. Vitier no pide que se les expulse, sino que se les reeduque. Los reclama, y para salvarlos, propone inocularles a Martí. “¿No es Martí suficiente vacuna contra esos venenos ambientales? ¿No es Martí capaz de hacer de cada cubano, por humilde e iletrado que sea, un patriota? ¿No es capaz de inspirarle resguardo ético, amor profundo a su país, resistencia frente a la adversidad y la vida?”, preguntaba.

    Así, pues, lo que le sugería al Estado era ni más ni menos que “renovar y completar la campaña de alfabetización”, pero en Martí: “la campaña de alfabetización martiana”. Vitier ponía a disposición de la ortopedia “revolucionaria” la escritura de Martí, en un gesto evangelizador reminiscente de la Conquista. Había que salvarles el alma a los indios, hacerlos creer, enseñarles los evangelios. La campaña de alfabetización martiana, nos dice Vitier, es “de espiritualidad y de conciencia”. Y, por supuesto, este llamado al adoctrinamiento encuentra en Martí (era de esperarse) la cita correspondiente: “En suma”, Vitier cita al Martí de 1884, “se necesita abrir una campaña de ternura y de ciencia, y crear para ella un cuerpo, que no existe, de maestros misioneros”.

    Algunos estudiosos de Martí se sentirían tentados a considerar la propuesta de Vitier como una manipulación. Según esta lectura, Martí es manipulado aquí o allí, con estos o aquellos fines. Lo utilizan a conveniencia. Si no lo malinterpretaran, todo estaría bien. Y no vamos a poner en duda esas manipulaciones. Sin embargo, si nos quedamos aquí perdemos de vista lo fundamental: que a Martí lo manipulan porque él mismo está implicado en esos manejos. Véase si no la cita que agarra Vitier. Una vez que al maestro se le añade el adjetivo de misionero, la ambigüedad (que ya estaba presente en el primer término) se fortalece. ¿Cómo descartar, ignorar, la impronta colonialista del trabajo misionero? La cita autoriza, pues, la campaña de alfabetización (evangelización) martiana predicada por Vitier.

    En este contexto, la ternura de la campaña propuesta por Martí encubre la violencia de la conversión misionera, de la misma manera que el “contenido espiritual” de la que propone Vitier busca, a su vez, velar la violencia ideológica. La cita de Martí, más que manipulada, ha sido aprovechada: es decir, se le ha identificado y extraído la almendra carcelaria que ya tenía en su interior.

    La propuesta de Martí de “abrir una campaña de ternura y de ciencia”, y de “crear para ella un cuerpo, un cuerpo que no existe, de maestros misioneros”, se inscribe en la continuidad de lo carcelario que Foucault señalara en Vigilar y castigar como el rasgo definidor del sistema penal moderno. Se trata de la continuidad “de las propias instituciones que remiten las unas a las otras (de la asistencia al orfanato, a la casa de corrección, a la penitenciaría, a la prisión; de la escuela a la sociedad de patronato, al obrador, al refugio, al convento penitenciario; de la ciudad obrera al hospital, a la prisión)”.

    Lo que es todavía más importante, Martí está hablando desde un vacío institucional y proyectando la institución disciplinaria. La combinación maestro misionero muestra, en efecto, sugiere un continuum control entre la figura pedagógica y la eclesiástica, ambas al servicio de esa doble técnica disciplinaria que, nos dice Foucault, se ejerce sobre los cuerpos: “un ‘alma’ que conocer y una sujeción que mantener”.

    Y si queda todavía alguna duda, regresemos a Martí: “No hay vueltas que darle. Hay que poner hospital de almas como se pone hospital de cuerpos. Y que se cure la enfermedad con la mayor ternura de este modo, no quiere decir que no se le ponga nombre a la enfermedad. Descubrirla, y curarla. El q. lastima a la patria cdo. la patria se levanta, infame. El que va rimando iras, cuando los demás olvidan el odio y se deciden a amar, infame. Y a todos los infames juntos, pa. q. se les conozca y un letrero: Esos, y luego, por supuesto, se les da la medicina, y se les admite en la Tabla Redonda, como admitió a el rey Arthur”.

    Y agrega Martí: “No traigo voz de indecorosa súplica —he visto el ángel de fuego” (Obras Completas, 21, 371).

    Este fragmento, con que concluye una carta a un destinatario desconocido, pertenece a los Cuadernos de Apuntes, y Foucault no habría dudado en incluirlo y comentarlo en Vigilar y Castigar. He ahí al Apóstol, médico de almas y de cuerpos; todo el instrumental ético y patriótico al servicio de un fascismo tan feroz como repulsivo. El lenguaje mismo adquiere el confinamiento de la prisión, se convierte en sentencia infamante, en sentencia de destierro, en torniquete inquisitorial.

    El andamiaje de la prisión empieza con la creación del cuerpo de maestros misioneros —la palabra cuerpo misma, en su ambigüedad, sugiere el regimiento— y propaga a través de las instituciones disciplinarias claves: la escuela, la iglesia y el hospital. Foucault tiene razón; de lo que se trata es de encausar el alma, de crear cuerpos dóciles. El maestro misionero muestra sus instrumentos. “No traigo voz de indecorosa súplica”, advierte amenazante, mientras “con la mayor ternura” aprieta los flejes, engrasa las poleas, aplica la cura.

    “Nuestra educación revolucionaria”, comentó Vitier en su conferencia de 1994, “no ha sido bastante efectiva ‘para el bien de todos'”, entendiendo por esto el fallo en martianizar (o más bien martirizar) la Isla. “Hagamos el experimento”, propuso entonces, “de una formación martiana que vaya desde el Círculo Infantil hasta las especialidades universitarias, y que sólo termine con la vida” (énfasis mío).

    No puedo imaginar un programa más eficaz para estimular la fuga en masa: toda la Isla convertida en una gigantesca fragua martiana. Cada quien con el anillo de hierro CUBA, y sometido a una ortopedia educativa que Vitier imagina comenzando en el círculo infantil y el pre-escolar, y que continúa en la secundaria básica, y se prolonga hasta el preuniversitario o el politécnico.

    ¿Y cuáles serían los materiales de lectura de la campaña de alfabetización martiana?: “los cuentos de La Edad de Oro”, “algunos poemas de Ismaelillo y de los Versos Sencillos”, Céspedes y Agramonte, Rafael María de Mendive, Mi raza, El General Gómez, Antonio Maceo, Mariana Maceo [no Mariana Grajales], el prólogo a Los poetas de la guerra, El teniente Crespo, Conversación con un hombre de la guerra, las cartas a María Mantilla, El Presidio Político en Cuba [para que el joven aprenda e interiorice que sufrir es gozar], etc.

    Se trata de, mediante una hábil maniobra pedagógica, reemplazar al escritor, al poeta (o al que Marinello más acertadamente llamó grafómano) por esos brevísimos instantes que duró Martí sobre el caballo, quizá en un vano intento de que esa pose, siendo la última, corrigiera las fugas de la letra. No podemos tranquilizarnos, insisto, con la idea de que Vitier manipula a Martí — aunque ese sea el caso. Más importante es reconocer que Martí se presta de maravillas a esos trapicheos, que sus principios son el trapicheo, que su ética es el trapicheo. Él mismo lo supo, o lo intuyó. Y lo dejó escrito por ahí, en uno de sus Cuadernos de Apuntes, para que diera con él cualquiera de los que algún día soñaría con la gloria de los apóstatas: “Estas palabras, conciencia y deber van pareciendo ya tan huecas de sentido y desusadas —que yo mismo, que lo sacrifico todo al divino espíritu que encierran— las digo con temor, y vacilo al emplearlas” (Obras Completas, 21, 241).

    ——————————————————————————–

    Este texto es un fragmento delprimer capítulo de Olvidar a Martí, un libro en el cual trabaja el autor.

    Comentario por napoleon03 | agosto 3, 2011


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