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Mata a un ex compañero de instituto por burlarse de él hace más de 50 años.

 

Carl Ericcson se dirigió al domicilio del que fuera su compañero de clase y le descerrajó dos tiros a quemarropa

Ah, pues, ED se fue un día hacia la libertad USA, dejando atrás una cuenta pendiente con NL. Eso ocurrió durante la ESBEC Sola 3 en 1974 quizás. Un día NL se topó con ED en la tienda Office Depot que aún permanece en Le Jeune Rd y la calle 36 del noroeste de Miami. Después de la sorpresa y los saludos, aquel trata de recordarle sobre bromas caducadas, y éste tuvo que hablarle sobre la edad ridícula de ambos, para tales payasadas.

 

Carl Ericcson entra en el juzgado que le ha condenado a cadena perpetua. APUn episodio de bulling escolar ha culminado, casi 60 años después, en un asesinato. Ese es el móvil que ha llevado a Carl Ericcson, un vecino de 73 años de Dakota del Sur (EEUU), a matar de dos disparos a un antiguo compañero de instituto: una broma pesada de la que fue víctima en el vestuario del instituto Madison High School a principios de los 50.

La historia no es otra que la podamos encontrar en cualquier otro colegio e instituto: Ericcson era un chico tímido y reservado, y Norman Johnson, la ahora víctima de su desmedida venganza, era el popular de la clase, una estrella del deporte escolar, lo que supuestamente le llevaba a tratar con desdén a los que consideraba “inferiores” que él.

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“Me puso unos calzoncillos en la cabeza delante de todos nuestros compañeros de clase de gimnasia”, ha relatado Ericcson ante el jurado que le juzga por asesinato en primer grado. “De aquello hace más de 50 años, pero no he podido olvidarlo porque quedó grabado en mi subconsciente”, afirmó ante la incredulidad de los asistentes.

Deseada venganza

Ericcson se tomó la justicia por su mano y decidió que esa broma de mal gusto no podía quedar impune. Hace unos meses, concretamente el 31 de enero de 2012, se dirigió al domicilio de su ex compañero, con el que no hablaba desde hacía décadas, y tras pedirle la identificación con la excusa de entregarle un paquete para asegurarse de que era él, le disparó dos tiros sin mediar palabra.

El septuagenario ha sido condenado a cadena perpetua, ya que ni siquiera intentó escapar. Tenía lo que quería: su ansiada revancha. Los psicólogos forenses que han examinado a Ericcson aseguran que lo acontecido en aquel vestuario hace más de 50 años le marcó de por vida, y que el asesino tuvo episodios de “depresión y ansiedad” que afectaron a su vida personal y profesional.

Sin embargo, estos argumentos no son válidos para la familia de Norman Johnson. Su hija, Beth Ribstein, cree que Ericcson “envidiaba el éxito alcanzado por mi padre en la comunidad de Madison”. Al finalizar el instituto, Norman Johnson se convirtió en una estrella universitaria del deporte y, una vez terminada su carrera y su máster, volvió a esta pequeña localidad para dedicarse a la educación, a la vez que entrenaba al equipo local de fútbol y participa activamente en las actividades de la comunidad. A juzgar por su último adiós, Johnson era una persona muy querida en el pueblo: a su entierro acudieron más de 600 personas, uno de cada 10 habitantes de Madison, pero una historia como esta puede hacer reflexionar a la sociedad sobre las nefastas consecuencias que puede dejar el acoso escolar.

junio 22, 2012 - Posted by | Sin categoría

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