Letras y alternativas

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Luciano Castillo. Galimatías para la supervivencia en Cuba.

De cierta manera: ¿cambios para la TV cubana?
Por Danae Diéguez 01.21.13

Luciano Castillo

Luciano Castillo

La ausencia de películas esenciales del cine cubano en los espacios televisivos ha centrado diversos debates entre intelectuales y artistas del país
La ausencia de películas esenciales del cine cubano en los espacios televisivos ha centrado diversos debates entre intelectuales y ARTISTAS del paísFotograma de Fresa y chocolate, dirigida por Tomas Gutiérrez Alea y Juan CARLOS Tabío
Intelectuales y artistas sugieren reforzar el pensamiento crítico en la sociedad y establecer una base sólida para el trabajo cultural

“Los pactos de silencio suelen ser sumamente riesgosos, porque crean un clima de inmovilidad, un simulacro de unanimidad que nos impide medir la magnitud real de los peligros”, afirmó el intelectual cubano Ambrosio Fornet en una de sus intervenciones durante la llamada “guerra de los e-mails” del año 2007, cuando parte de la intelectualidad cubana utilizó ese medio digital para iniciar una revisión crítica de lo que había sido la política cultural cubana en el tristemente conocido “quinquenio gris” de los años setenta del siglo pasado.

Ese pacto de silencio, tan riesgoso, parece ser desoído nuevamente por algunos -muchos menos que en aquellos intercambios electrónicos ya mencionados-, a raíz de la decisión que se había tomado días atrás y conocida en enero, de eliminar la tanda fílmica del espacio televisivo “De cierta manera”.

Sin embargo, el jueves 17 de enero, en el PROGRAMA de la Mesa Redonda de la televisión cubana, se informaba de los nuevos cambios en la programación: canales por perfiles temáticos y otros. Allí se supo que el programa “De cierta manera”, escrito y conducido por el investigador y crítico cinematográfico Luciano Castillo, volvía a su original propuesta: la sección informativa y la tanda fílmica.

Durante los días previos a esta información, Luciano hizo llegar el 10 de enero una nota a la sección cubana de la prensa cinematográfica en la que daba a conocer que su programa había sido mutilado y quedaba solo la parte informativa, pues la tanda fílmica, destinada a dar a conocer el cine cubano de todos los tiempos, no podía continuar. Comentaba el crítico en su nota: “los espectadores de las nuevas generaciones que través de él han tenido acceso a no poco del cine cubano de todos los tiempos —y de todas las productoras (no solamente el ICAIC)—, y los de generaciones anteriores que redescubren con una nueva perspectiva obras de ficción, documentales o de animación, tendrán que esperar a que, eventualmente, sean programadas por la televisión (en fechas patrias), sin el espacio natural que ha devenido “De cierta manera” y sin el criterio selectivo y rigor que hasta el presente lo caracteriza de acuerdo con los temas abordados”.

A partir de entonces se sucedió un intercambio de opiniones en el que un grupo de intelectuales y ARTISTAS emitieron juicios sobre lo que significaba eliminar de la TV el único PROGRAMA que se dedicaba, íntegramente, al cine cubano de siempre y que contenía además producciones realizadas fuera del Instituto Cubano del Arte y la Industria Cinematográfica (ICAIC), pues el concepto de cine cubano había sido inclusivo. Mediante su presidente, la asociación cubana de la prensa cinematográfica envió una carta dirigida a la TV, la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) y el ICAIC en la cual explicaba la importancia de mantener un espacio dedicado, únicamente, a la cinematografía nacional. De esta forma, una vez más, muchas voces se unieron para cuestionar la medida y llamar la atención sobre lo que significaban arbitrarias decisiones en un momento en que se ha llamado a que todos y todas pensemos y refundemos la nación.

El crítico y ensayista cubano Juan Antonio García Borrero publicó todos los comentarios en su blog sobre cine cubano La pupila Insomne y desde allí comentó: “yo creo que los debates deberían ir a la esencia de estos problemas, más allá de lo que ahora está pasando puntualmente con “De cierta manera…” No se trata de quedar bien con determinados intelectuales de probado prestigio (…) sino de establecer una base sólida para el trabajo cultural, donde arbitrariedades como estas que hemos anotado queden descalificadas por el sentido común, en vez de apoyarse en el sentido del humor de un grupo que hoy dice esto y mañana decide aquello”.

Lo que sugieren la mayoría de los comentarios en esta polémica es la necesidad de reforzar un pensamiento crítico en la sociedad cubana y que el ejercicio en la toma de decisiones se revele de forma vertical. Por supuesto que el antecedente más cercano lo tenemos en los intercambios vía email de 2007 y que ubicaron a los artistas e intelectuales cubanos en un debate en el ciberespacio a raíz de la salida en la TV de tres ex funcionarios culturales que, por aquellos años del quinquenio gris -década del setenta- lideraban, desde diferentes espacios culturales, la parametración y la censura a muchos creadores e intelectuales.

En aquel momento, en un comentario para IPS, el escritor y periodista Leonardo Padura acotaba: “Si algo nos dejó el debate electrónico de 2007 fue la expresión de una necesidad de reflexión y renovación que afecta no solo los problemas mismos de la creación, sino también las relaciones de la cultura y los artistas con la sociedad en que viven y trabajan”.

Resulta interesante verificar que, desde el debate suscitado por lo que parecía una decisión ya tomada respecto a “De cierta manera”, se tuviera en cuenta el absurdo de eliminar la única propuesta cinematográfica que en la TV se dedica íntegra al cine nacional.

Recuerdo que en aquel intercambio de la década pasada, en el que este sector de la sociedad asistía a un verdadero diálogo con las instituciones culturales y cada encuentro -coordinado por el Centro Cultural Criterios- hacía justicia a la historia, a los olvidos; uno de los temas más controvertidos fue la ausencia de películas esenciales de nuestro cine en los espacios televisivos. Uno de los resultados concretos fue la aparición en la TV del filme Fresa y Chocolate, dirigido por Tomas Gutiérrez Alea y Juan CARLOS Tabío, película que más de 10 años después de realizada, seguía siendo desconocida para buena parte del público cubano. Por ello resultó tan cuestionada la decisión más reciente, ya zanjada, de eliminar la tanda fílmica del espacio “De cierta manera”.

Sin embargo, más allá de que haya sido aceptado nuevamente el programa televisivo, las preguntas que se imponen son: ¿fue LA FUERZA de la crítica en el ciberespacio la que hizo a los decisores cambiar de opinión? ¿Cuántas medidas se continúan tomando que provienen de una estructura que, en la mayoría de los casos, no consulta a creadores ni especialistas en los medios? ¿Se continuará asistiendo a cambios arbitrarios como el que parece sucederá con el programa informativo cultural “Sitio del arte”, sobre el cual su directora, ganadora de merecidos reconocimientos por esta propuesta, ha dejado clara su inconformidad con el traslado de canal y horario?

Se impuso la razón con el programa “De cierta manera”, pero historias como estas pudieran repetirse. Cuando se anunciaron los cambios de programación de la TV, el periódico Granma publicaba que, “a partir de solicitudes e intereses de los espectadores, la Televisión Cubana reajustará la programación de sus cinco canales nacionales, especialmente en la emisión dominical”. Sin embargo, nunca se precisó a qué espectadores se consultó ni esa consulta en qué consistió. No me queda claro que el espíritu de transformación que guió a la TV estuviera marcado por la idea de construcción colectiva a la que debiera aspirar una TV estatal, pensada para un país en el que a los medios les corresponde, entre otros propósitos, ser el flujo natural entre creadores y espectadores: una TV que entretenga, informe y haga pensar, y todo ello con una calidad estética que la dignifique.

Tomado de: http://www.ipscuba.net/index.php?option=com_k2&view=item&id=6349:de-cierta-manera-%C2%BFcambios-para-la-tv-cubana?&Itemid=11

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DE CIERTA MANERA. PERDEMOS TODOS.

No salgo todavía del desconcierto con esta nota que recién recibo en mi buzón: desaparece la tanda fílmica del PROGRAMA De cierta manera, quedando apenas los 27 minutos que anteceden a la presentación del filme.

Ignoro los argumentos que puedan tener los directivos del ICRT para tomar esa decisión. Supongo que en algún momento trascenderá la versión oficial. Pero por lo pronto anticipo mi criterio: para mí uno de los grandes méritos del programa de Luciano Castillo está en la posibilidad que brinda de acceder a obras que, con anterioridad, muchas veces apenas teníamos las referencias de los libros.

Pocos países cuentan con ventanas como estas, abiertas a sus cinematografías nacionales. El programa, además de contar con las informaciones semanales de un investigador de lujo como es Luciano Castillo, nos ha permitido actualizarnos con el devenir audiovisual de la nación. Y le ha concedido espacio a ese grupo de realizadores que deben competir abiertamente con esa otra producción adocenada que ya tiene la garantía del público, gracias a hábitos de consumo consolidados por las grandes transnacionales de la imagen.

Pienso que aún cuando se mantenga la presencia de Luciano Castillo en la pantalla, hablando de cine cubano, suprimir la proyección de la película es definitivamente mutilar el alcance cultural del descomunal esfuerzo que viene desempeñando ese equipo de trabajo. Les dejo con la nota redactada por Luciano Castillo, y ojalá se le encuentre una solución a esto.

Juan Antonio García Borrero [01.10.13]

INFORMACIÓN SOBRE PROGRAMA TELEVISIVO DE CIERTA MANERA

Por este medio informo a los televidentes que cada vez en número mayor optan por nuestro programa dominical De cierta manera, que en fecha inminente, además de cambiar de horario, prescindirá de la tanda fílmica que lo complementa. Esta medida forma parte de la estrategia de reordenamiento de la PROGRAMACIÓN televisiva emprendida por la dirección del Instituto Cubano de Radio y Televisión, según me informaron en breve reunión sostenida en la mañana de ayer, 9 de enero, con la DIRECTORA del Canal Educativo 2 (que adquirirá un perfil totalmente informativo sostenido por las transmisiones en vivo de Telesur).

A partir de esa fecha el único espacio de nuestra televisión especializado en el cine cubano —próximo a cumplir cinco años en el aire— reducirá su duración solo a los 27 minutos de la primera parte. A diferencia de otros espacios como «Letra fílmica» y «Pantalla documental», de acuerdo a la información recibida, ni a la actual División de Cinematografía del ICRT ni a otro canal le ha interesado hasta ahora asumir en su programación junto con al tanda fílmica de cine cubano correspondiente a De cierta manera (Premio al mejor programa de cine en el II Festival Nacional de Televisión, 2006 y galardonado con el Premio Caracol al mejor guión 2012).

Los espectadores de las nuevas generaciones que través de él han tenido acceso a no poco del cine cubano de todos los tiempos —y de todas las productoras (no solamente el ICAIC)—, y los de generaciones anteriores que redescubren con una nueva perspectiva obras de ficción, documentales o de animación, tendrán que esperar a que eventualmente sean programadas por la televisión (en fechas patrias), sin el espacio natural que ha devenido De cierta manera y sin el criterio selectivo y rigor que hasta el presente lo caracteriza de acuerdo a los temas abordados. Nos enorgullecemos cada vez que un cineasta nos manifiesta su satisfacción por haber sido incluida una obra suya en nuestro programa. También es raro el día en que alguien no se nos acerque para manifestarnos que ha logrado convencer a su familia para dedicarle la noche dominical al espacio de cine cubano (transmitido en horario competitivo con los populares programas policiacos del Canal 6).

La adopción de esta medida que, evidentemente, no ha tenido el cuenta al público al que está destinada la PROGRAMACIÓN, ocurre a menos de un mes de la rendición de cuenta por la dirección del ICRT ante los diputados a la Séptima Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, en la cual, según publicó el periódico Juventud Rebelde el 12 de diciembre, fue citado el programa De cierta manera entre los que «han propiciado la inclusión de materiales de la más reciente producción de las jóvenes generaciones de cineastas». Por otra parte, la decisión contradice además, los objetivos del Programa de Fomento de la Cultura Audiovisual de reciente promulgación por la dirección del país.

Aclaro que en lo personal excluir la programación fílmica implica mucho menos trabajo en la elaboración del guión del programa que, incuestionablemente, es el más complejo de su tipo en nuestra televisión, pero considero que el público no puede ser privado abruptamente de su derecho al acceso semanal al cine cubano.

En circunstancias como estas evocamos la certera definición de Lenin: «Un paso adelante, dos pasos atrás», solo que en este caso considero que el retroceso es inconmensurable.

Agradeciendo vuestra atención, fraternalmente,

Msc. Luciano Castillo Rodríguez

Creador, conductor y guionista Programa De cierta manera

Tomado de http://cinecubanolapupilainsomne.wordpress.com/2013/01/10/de-cierta-manera-perdemos-todos/

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Luciano Castillo: de cierta manera
Por: Lohania Aruca Alonso [07.30.11]

Recientemente “descubrí” para beneficio de mi curiosidad cultural, un espacio creado y dedicado al cine cubano: De cierta manera, que se trasmite en el Canal Educativo 2, todos los domingos a partir de las 9 p.m.; este acontecimiento me regocijó y exacerbó mi interés por saber algo más en torno al mentado programa y su conductor.

Durante años —muchos— fue un anhelo insatisfecho, tanto para mí como seguramente para otros tele espectadores cinéfilos, ver y conocer de cerca el cine cubano, del actual y del que ya constituye parte de nuestro acervo histórico. Desde la década de los sesenta, la información y el comentario crítico a través de la televisión y la radio en torno al cine de todo tipo y procedencia —menos, o muy poco, del cubano— ha sido una de las labores de divulgación cultural llevada a cabo de forma más inteligente, eficaz y perseverante, amén de ser bien recibida por el gran público. Por eso, era evidente la necesidad de que existiera un espacio, con frecuencia semanal ―al igual que en los otros casos― especializado en nuestro cine y en la cinematografía extranjera que aborda el tema de Cuba.

Como una simple “tele-espectadora” opino que De cierta manera constituye un importante avance en la profundización acerca del cine nuestro, de su mejor conocimiento y reconocimiento social. También lo es en el acercamiento a una fuente de notable valor (inclusive para la historiografía cubana), para que el público general — viejo o joven— no pierda su memoria histórica; inclusive para que el imaginario de distintas etapas y generaciones de nuestra cultura no desaparezca y también pueda ser estimado por las más nuevas.

Una clave fundamental para comprender con acierto la trascendencia del mentado proyecto cultural es su conductor Luciano Castillo (Camagüey, 1955). Crítico, investigador e historiador cinematográfico. Lleva más de quince años al frente de la Mediateca «André Bazin» de la Escuela Internacional de Cine y TV de San Antonio de los Baños; es miembro del Consejo Nacional de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba y de la Asociación Cubana de la Prensa Cinematográfica. Ha obtenido el Máster en Cultura Latinoamericana, y periódicamente colabora en revistas especializadas de Cuba, Argentina, Brasil, México, Colombia, Venezuela entre otros países. Por sus trabajos sobre cine, ha alcanzado numerosos premios y reconocimientos en concursos; además, en diversos certámenes nacionales e internacionales de cine y vídeo su participación se destaca como ponente o miembro del jurado. A él me dirigí solicitándole una entrevista breve, que aceptó con gentileza, a pesar de las numerosas tareas que ocupan su tiempo.

¿Cuándo salió al aire el programa De cierta manera? ¿Cómo surgió la idea original? ¿Cuáles son sus antecedentes?

En el próximo mes de agosto, exactamente el domingo 7, estaremos cumpliendo las primeras ciento cincuenta semanas de la salida al aire de este programa. El primero por televisión se transmitió el 12 de julio de 2008. Aunque desde el año 2004 ya se divulgaba ―con idéntico nombre― a través del éter por Habana Radio, emisora de la Oficina del Historiador de la Ciudad. Debo añadir, con plena satisfacción, que De cierta manera fue seleccionado como el mejor programa cinematográfico en el más reciente Festival Nacional de Televisión (2010). Estoy más que complacido y orgulloso por haber logrado nuclear en torno a este proyecto a dos personas que han devenido fundamentales en el nivel cualitativo alcanzado, al extremo de llegar a constituir el programa sobre cine cubano que yo mismo habría deseado ver alguna vez en nuestra televisión: el realizador y editor Mitchell Lobaina y la imprescindible asistente de dirección Tania Castro. Son dos jóvenes realmente insustituibles sin cuya consagración De cierta manera no podría salir al aire y mantenerse a lo largo de varios años.

Me correspondió crear la idea original y presentar la “Propuesta de programa especializado en cine cubano”. Su título se refiere a un filme cubano bien conocido que marcó un antes y un después en el repertorio fílmico vernáculo.

Con anterioridad al actual, otro programa que también titulé De cierta manera, fue transmitido por el Canal Educativo 1 en la programación de verano del 2005. Obtuvo tal resonancia en la crítica y el público que ganó el premio al mejor programa de cine en el II Festival Nacional de Televisión de ese mismo año. Diez años atrás, fundé y realicé como guionista y conductor el programa semanal de Televisión Camagüey, Claqueta (1991-1995), único de su tipo entonces en un canal regional de Cuba. Fui conductor del programa Cinema Europa (1997-1998) que transmitía la televisión cubana con una periodicidad quincenal. Estos antecedentes, constituyeron un entrenamiento muy útil para mi desempeño en el proyecto actual.

Le recuerdo también que existió, en algún momento anterior, una tentativa en sentido similar por parte del desaparecido historiador Raúl Rodríguez con Ojeada al cine cubano, de paso efímero por nuestra televisión.

¿Cómo definiría los objetivos y fines del programa, y de sus secciones? ¿Interactúa con el espectador de tv?

Uno de mis súper objetivos dentro de la propuesta original fue, ante todo, la creación de un espacio semanal fijo ―por entonces inexistente― consagrado por completo al cine cubano de todos los tiempos, y a todo el cine cubano, incluyendo en esta categoría: lo bueno, lo regular y lo malo. Esto último se me ha criticado, pero yo lo estimo justo; debido a la diversidad de gustos e intereses que siempre existe entre los televidentes. Es decir, me propuse dar a conocer la diversidad estilística y genérica del cine cubano, desde la llegada del Cinematógrafo Lumière a la Isla el 15 enero de 1897, hasta nuestros días. Aspiro a que se lleve a cabo un acercamiento didáctico-informativo al cine cubano, especialmente dirigido a las nuevas generaciones. En sí mismo, este espacio se oferta como una alternativa para todos los cinéfilos. Al inicio, la duración semanal prevista se limitaba a 27 minutos.

Las secciones mediante las cuales se estructuraba con mucha claridad este programa en la Propuesta antes citada, pretendían como conjunto promover el cine cubano. Cada una ellas poseía, y posee, su propio perfil, lo que permite brindar a los televidentes un amplio espectro informativo. En la Propuesta presentada se planteaban las siguientes secciones:

– EFEMÉRIDES: Reflejar las fechas significativas en la historia del cine cubano que se conmemoren en la semana de transmisión del programa.

– PRIMER PLANO: Semblanza biofilmográfica de intérpretes relevantes a lo largo de la historia del cine cubano ilustrada con fotografías, fragmentos de sus películas, etc.

– DOLLY BACK: Acercamiento biofilmográfico a la trayectoria de un realizador o técnico prominente en el devenir de nuestra cinematografía (fotógrafos, sonidistas, editores…)

– CATÁLOGO:Abordar un título significativo en la filmografía nacional con la más completa y disímil información posible.

– CONTRACAMPO: Reportajes y entrevistas a realizadores sobre películas en fase de filmación o postproducción.

– BANDA SONORA: Semblanza de un compositor que haya trabajado para el cine cubano e inclusión de una secuencia ilustrativa de su labor o de un vídeo clip en caso de una canción. *

– PANORÁMICA: Aborda temas generales reflejados por la cinematografía nacional; por ejemplo: la mujer, la historia, literatura, artes plásticas, música… y de textos relacionados con nuestro cine.

– ¡LUCES… CÁMARA… ACCIÓN!: Noticiero sobre la actualidad del cine cubano (lo que se filma, estrenos, proyectos, eventos…)

– FLASHBACK: Desde un punto de vista didáctico ofrecer información sobre la historia y evolución del cine cubano desde sus comienzos y antecedentes hasta nuestros días.

– BUZÓN DEL CINÉFILO: Sección destinada a la correspondencia con preguntas relativas a la historia del cine cubano formuladas por los televidentes, además de recibir sugerencias de nombres de personalidades y temas sobre nuestro cine a abordar en las distintas secciones del espacio.

Se puede apreciar en esta última sección nuestro interés por interactuar con el público televidente, cuyos mensajes recibimos y tenemos en cuenta para la elaboración del guión semanal. Aunque no los respondemos uno a uno. Además, se deja abierta la puerta para que en el transcurso de la existencia del programa puedan crearse otras secciones específicas, de acuerdo con las nuevas necesidades que aparezcan.

¿Cuáles son las expectativas que Ud. tiene sobre el desarrollo de la cultura fílmica cubana? ¿Hay respaldo promocional para ello?

Ante todo reitero que, a diferencia de otros países ―no solo latinoamericanos― desde siempre el cine cubano ha contado con el favor y el interés del público nacional. Es tal entusiasmo el que suscitan las películas cubanas que incluso a veces se forman colas para títulos que en modo alguno lo ameritan.

Pienso que la labor promocional y didáctica desarrollada por un programa tan excelente y efectivo como lo fuera 24 x segundo, con ese animador por antonomasia que es el cineasta Enrique Colina, se perdió con la desaparición de este espacio (tan itinerante en horarios y canales en su prolongada historia). Si a esto añadimos la casi nula existencia de cine clubes de apreciación cinematográfica en la capital del país (hay más movimiento en este sentido en las provincias de Las Tunas y Camagüey), esto incide en que la promoción, estudio y debate del cine cubano todavía sean insuficientes.

En cuanto a las expectativas que tengo sobre el presente y futuro de nuestro cine soy bastante optimista; fundamentalmente por la diversidad estilística y temática y el advenimiento de nuevas generaciones de cineastas. Solo hago un llamado de atención: pocos de ellos consagran tiempo a la asistencia a esa auténtica escuela de cine que constituyen las funciones de la Cinemateca de Cuba, se pueden contar con los dedos de una mano… y sobran varios de estos. Por tal causa, luego uno ve obras audiovisuales supuestamente innovadoras, o con defectos capitales, por la ignorancia en torno al conocimiento de la historia y evolución del cine que muchos reducen al tiempo transcurrido entre la irrupción de Quentin Tarantino y la actualidad.

¿Cuál es su formación intelectual como crítico de cine? ¿Cómo se proyecta en sus relaciones con el cine cubano, con autores (creadores), otros críticos, historiadores, instituciones culturales?

Mi formación como crítico es totalmente autodidacta. Nunca asistí a un curso o clase de cine como no fuera no perderme ninguna función de la Cinemateca de Cuba en Camagüey (e incluso en viajar los fines de semana a ver las películas programadas en la sede de La Habana). Todo lo he aprendido en la sala oscura y en la lectura de cuanta bibliografía sobre el tema he logrado reunir. Coleccioné recortes y críticas sobre cine durante diez años antes de animarme a escribir la primera, y lo hice a instancias de un desaparecido productor y director en Radio Cadena Agramonte: René del Risco, luego me animó a que las publicara nada menos que el hoy importante guionista Senel Paz, quien entonces realizaba el servicio social como periodista en el diario camagüeyano Adelante.

Posteriormente, al trasladarme para La Habana, hace ya más de quince años, he intervenido como invitado en varios programas sobre cine como: Toma uno, Arte 7, Lente XL y Espectador crítico.

Asumiéndome como promotor y fundador de cine-clubes en Camagüey, he impartido conferencias, talleres y cursos de cine en universidades y otros centros docentes e instituciones culturales de Cuba, Colombia, Venezuela, Guatemala, Argentina, España, Francia, Canadá y Estados Unidos. Participé en los Encuentros Nacionales de Críticos de Cine, efectuados en Pereira, Colombia, en 1994, 1995 y 2002 y en festivales internacionales de Cartagena, Bogotá, Mar del Plata, Guadalajara, Lima, Guatemala, San Sebastián, Valladolid y Buenos Aires. También, tuve a mi cargo las funciones de editor del catálogo y director del Diario del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano (1998-2003). Junto a Alberto Ramos, ejercí como corresponsal en Cuba de la importante publicación International Film Guide (2004-2006).

Mi experiencia profesional en publicaciones se extiende a la elaboración de textos que fueron incluidos en las compilaciones: Cuba: Cinéma et Révolution, Le Cinéma Cubain: indentité et regards de l’interieur (Francia, 2006), Hacer cine. Producción Audiovisual en América Latina (Buenos Aires, 2009) y The Film Edge: Contemporary Filmmaking in Latin America (Buenos Aires, 2010) e Hispanismo y cine (Editorial Iberoamericana-Vervuert, Madrid-Frankfurt, 2007). A lo que he podido asociar otras actividades: redactor de los textos y coordinador de los extras de la colección de DVD «Cinemateca de Cuba», editada por Impulso Récords (España). Desde 1999 hasta 2007 ejercí la jefatura de redacción de la revista Cine Cubano.

Como estudioso de la obra de Luis Buñuel soy coautor del volumen Conversaciones con Jean-Claude Carrière (Ayuntamiento de Zaragoza, 2004). Rita a tres voces (1989), fue co escrito con Víctor Gispert y Alejandro Meléndez.; Ramón Peón: el hombre de los glóbulos negros (UNAM, 1998 / Ed. Ciencias Sociales, 2003), escrito junto a Arturo Agramonte, historiador del cine cubano, con quien colaboré, además, en el Diccionario de realizadores del cine latinoamericano (Buenos Aires, 1997). El cine es cortar (2010), lo hice junto al célebre editor Nelson Rodríguez. De mi autoría individual son los libros La verdad veinticuatro veces x segundo (1993); Concierto en imágenes (1994); Con la locura de los sentidos (Buenos Aires, 1994); Carpentier en el reino de la imagen (Universidad Veracruzana, 2000 / Editorial UNIÓN, 2006), A contraluz (Editorial Oriente, 2005), objeto de una segunda edición con el título El cine cubano a contraluz (2007).

¿Cuál es la influencia del cine cubano que Ud. aprecia en nuestra realidad, en sus transformaciones o cambios? ¿Volverá a existir alguna vez de nuevo el Noticiero del ICAIC? ¿Por qué no hay más filmes musicales, en combinación o no con la danza?

No creo que el cine cubano (ni ningún otro) pueda ejercer influencia alguna sobre la realidad; todo lo contrario: debe reflejarla de algún modo e interactuar con ella y sus constantes cambios. Lo principal es registrarla en algún soporte, sea celuloide o alguno digital en estos tiempos como testimonio para el futuro.

No pienso que puedan volver a reanudarse aquellas memorables ediciones semanales del Noticiero ICAIC Latinoamericano. Entonces cumplió una función informativa incalculable y, al mismo tiempo, devino la memoria fílmica de la Revolución. El tiro de gracia recibido con el período especial significó echar por tierra tantos años de trabajo. Son incontables los investigadores que acuden una y otra vez a esta valiosa fuente en imágenes; pero transcurren otros tiempos y la inmediatez de la noticia en la televisión creo que impide toda tentativa de recuperación. Ojalá alguien se animara a hacerlo, pues sería muy bien venido por los espectadores en nuestra escuálida cartelera, limitada a las exhibiciones en formato DVD (salvo contadas excepciones) debido a imperativos económicos.

Tomado de http://www.cubarte.cult.cu/periodico/print/articulo/19323.html

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agosto 29, 2014 - Posted by | General | , , , , , , , , , , , ,

1 comentario »

  1. SÁBADO, 13 de enero de 2007
    El recuerdo del ‘quinquenio gris’ moviliza a los intelectuales cubanos
    La aparición en televisión de los represores Quesada y Pavón Tamayo revive aquella oscura etapa
    “El coro de los dignos”
    MAURICIO VICENT La Habana 13 ENE 2007

    El mundo intelectual cubano ha vivido con estupor e indignación la inesperada rehabilitación pública en televisión de varios ex funcionarios vinculados a la etapa más negra y estalinista de la cultura cubana. Un nutrido grupo de creadores, encabezados por algunos de los escritores represaliados hace tres décadas -hoy reconocidos y multipremiados-, se han movilizado ante lo que consideran una “preocupante señal” y un “intento de revivir” una “época nefasta”, el llamado quinquenio gris, en los años setenta, cuando cientos de narradores, dramaturgos y artistas fueron perseguidos y expulsados de sus trabajos por ser homosexuales o no cumplir con los “parámetros” revolucionarios. Los intelectuales han pedido formalmente a las máximas autoridades culturales una “disculpa pública”.

    Entre los textos hay espeluznantes denuncias de creadores que habían callado
    Una veintena de intelectuales han expresado a Abel Prieto su malestar
    Todo comenzó la noche de Reyes, el 5 de enero, cuando en un horario principal el canal Cubavisión presentó en el programa Impronta, dedicado a quienes han dejado una huella en la cultura cubana, a Luis Pavón Tamayo. Pavón, quien presidió el temido Consejo Nacional de Cultura (CNC) entre 1971 y 1976, es considerado el principal ejecutor de la política que censuró y marginó en esos años a cientos de intelectuales y artistas cubanos, incluidas glorias como José Lezama Lima y Virgilio Piñera -que murieron sin ser reivindicados en 1976 y 1979, respectivamente, y empujaron al exilio a otros muchos-.

    Semanas antes, el Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT), que dirige el teniente coronel Ernesto López, ex director de los estudios fílmicos del Ministerio de las Fuerzas Armadas, había rescatado del olvido y entrevistado en sendos programas a Jorge Serguera, ex director de la televisión cubana en aquellos años grises, y a Armando Quesada, más conocido como Torquesada entre los dramaturgos, por ser el hombre que purgó el movimiento teatral cubano y cerró el Teatro Guiñol, mandando a quemar incluso muñecos y marionetas.

    Fue, sin embargo, la reaparición televisiva del ex comisario político Pavón, omitiendo su condición de máximo responsable del CNC y su participación en las purgas, y mostrando fotos junto a Fidel y Raúl Castro, lo que provocó el escándalo. Primero fueron unos pocos amigos, que esa misma noche comenzaron a llamarse por teléfono y cruzarse mensajes por correo electrónico comentando lo sucedido; en los días siguientes, decenas de intelectulaes y creadores, muchos de ellos víctimas del pavonato, siguieron escribiéndose…

    Poco a poco fue tomando cuerpo una protesta que creció como una bola de nieve en Internet y que, al decir de uno de sus protagonistas, “se ha convertido ya en una denuncia desgarrada de una etapa durísima de la cultura cubana -durante años silenciada por víctimas y victimarios, pero no olvidada ni digerida-, a la vez que en una alerta sobre el intento de algunos por resucitar un pasado tenebroso”.

    Entre las primeras cartas intercambiadas, estuvieron las de los escritores Jorge Ángel Pérez, Desiderio Navarro, Arturo Arango, Reynaldo González y Antón Arrufat, los dos últimos parametrados y marginados en aquella época por su homosexualidad, entre otras “debilidades ideológicas”.

    “Allí estaba, vestido de blanco, el gran parametrador de importantes artistas (…) el que los persiguió y expulsó de sus trabajos, el que los llevó ante los tribunales laborales, los despojó de sus salarios y de sus puestos, quien los condeno al ostracismo y al vilipendio social”, escribió Arrufat, al igual que González, rehabilitados en los años noventa y distinguidos con el Premio Nacional de Literatura.

    “Quienes orquestaron esto quizás pasan por alto los sufrimientos, las desapariciones, el horror de un periodo cruel, ensañado, que no se ha ventilado en su virulencia y en sus consecuencias ulteriores”, planteó Reynaldo González, poniendo el acento sobre un aspecto que muchos de los que participan en la polémica han señalado: la necesidad de abrir un debate sincero sobre aquella etapa de estalinismo cultural, para que no vuelva a repetirse.

    En menos de tres días, cerca de 40 intelectuales cubanos enviaron mensajes de respaldo o testimonios que avivaron y enriquecieron la polémica, incluidos los escritores César López, Sigfredo Ariel, Ena Lucía Portela, Ambrosio Fornet, Waldo Leyva, Jaime Sarusky y Miguel Barnet; dramaturgos y actores como Abelardo Estorino, Pancho García o Carlos Celdrán; los cineastas Enrique Pineda Barnet, Senel Paz y Juan Carlos Tabío; el coreógrafo Ramiro Guerra; así como Eliseo Alberto, Amir Valle y Abilio Estévez, además de otros intelectuales del exilio.

    Algunos de los textos son denuncias espeluznantes de creadores que han callado mucho tiempo. “Yo tenía 23 años. Y estuve 12 parametrada, congelada. Me quitaron mi carné de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba y de la Unión de Periodistas de Cuba. Trabajé cuatro años como asistente en el círculo infantil Kásper y ocho años en la construcción. (…) Nunca pensé que podría publicar nada más, pero me inquietaba la idea. No entendía bien qué me había pasado ni qué pasaba en el Gobierno de mi país”, escribe la narradora Ivette Vian.

    Otros, como Desiderio Navarro, van a la raíz de problemas capitales que desde los años setenta penden sobre la cultura y los intelectuales en Cuba. Asegura Navarro que tan importante como “la responsabilidad de los políticos en las limitaciones del papel crítico del intelectual” es “la responsabilidad de los intelectuales: sin el silencio y la pasividad de la casi totalidad de ellos (por no mencionar la complicidad y el oportunismo de no pocos) el quinquenio gris o el pavonato, como ya entonces lo llamaron muchos, no hubiera sido posible, o, en todo caso, no hubiera sido posible con toda la destructividad que tuvo”.

    Arango, como la mayoría, no cree que haya casualidad alguna en las reapariciones de los ex funcionarios, y por ello pide actuar. “Aunque sea obra de un aparente azar, la presencia en la televisión cubana, a pocos días de diferencia, de Jorge Serguera y Luis Pavón Tamayo debe ser interpretada como un síntoma, y cometeríamos el gravísimo error del silencio si no realizamos, de inmediato y por cualquier vía, la labor simultánea de denuncia y análisis”.

    Todos sin excepción coinciden en que de quinquenio gris, nada. “Un decenio, y largo, y muy negro”, asegura el poeta César López, hoy premio Nacional de Literatura, que estuvo “sin publicar desde 1968 a 1982, y sin viajar al extranjero hasta 1985”. Según López, la protesta unitaria de los intelectuales sólo tiene un precedente, cuando en los años sesenta los escritores y artistas exigieron -y consiguieron- el cierre de los campos de trabajo de la UMAP, donde se internaba a los homosexuales y otros “inadaptados”.

    El escritor Gerardo Fullera León alude al pacto tácito de silencio que represores y represaliados han guardado durante tres décadas sobre aquella oscura etapa. “No es hora de temor, o de silencio, sino de unidad para evitar cualquier intento de retrotraer los tiempos y que la historia intente repetirse. La caja de Pandora la abrieron ellos y son quienes deben temer a nuestro dolor, excusarse ante nuestras cicatrices y callar”.

    El pasado martes, una veintena de intelectuales, en representación de los ofendidos, expuso al ministro de Cultura de Cuba, Abel Prieto, su malestar por lo sucedido y su petición de que el ICRT se disculpe públicamente. No hacerlo, aseguran los demandantes, sería asumir ese pasado, con todo lo que ello representa o pudiera representar. “Vivimos un momento tan difícil como intenso, y estoy convencido de que el rumbo que el país tome en un futuro más o menos inmediato es responsabilidad de todos”, dice Arango en su carta, una de las que forman parte del dossier entregado al ministro. El desagravio podría llegar muy pronto o nunca, dicen los protagonistas.

    “El coro de los dignos”

    Algunos escritores cubanos en el exilio también han querido aportar su voz y su testimonio en el affaire Pavón.
    “Hasta mi azotea en Ciudad México, llegan desde La Habana las palomas mensajeras con los informes, o partes, de la cólera que ha desatado en la isla la resurrección televisiva de Pavón. Oigo, emocionado, el coro de los dignos. Cuenta con mi voz, mis cicatrices y mi palabra: suma mi ira al coraje de los amigos”, le comenta a Reynaldo González el hijo del poeta Eliseo Diego y autor de Informe contra mí mismo, Eliseo Alberto.
    Desde España, Abilio Estevez escribe: “El hecho de que viva en Barcelona no me salva. Recuerden que lo viví de primera mano, porque acompañé a Virgilio Piñera en el peor periodo de su vida. Y su muerte no fue una muerte cualquiera, sino un lento asesinato”.
    Y Estevez añade: “Así que sé lo que fue el pavonato, y más de una vez he dicho que eso de quinquenio gris es, como bien dice Desiderio, un eufemismo (o una burla). Ni quinquenio ni gris. Una década de horror”.
    Otros, como Amir Valle, piden que se abra un debate real y en éste se llegue a las últimas consecuencias. “Cómo espero que llegue el momento de que no se intente librar de culpa a quien haya sido culpable de aquellos desastres y de muchos que se han cometido (y aún se cometen), y esa culpa, lo dejo bien claro, empieza en Fidel y llega hasta esos muchos Pavones que hoy conocemos. Eso, entre otras muchas razones que deben dilucidarse, hablando claro y sin medias tintas”.
    Por supuesto, los más extremistas fuera de Cuba ven en esta polémica la oreja peluda de la propaganda oficial y dicen que los intelectuales cubanos sólo están echando tinta de calamar. Desde Cuba, Cesar López responde: “No van a conseguir que me vaya de mi país ni los fundamentalistas de aquí ni de allá”.

    Tomado de http://elpais.com/diario/2007/01/13/cultura/1168642801_850215.html

    Comentario por napoleon03 | agosto 29, 2014


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