Letras y alternativas

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Comics en la Cuba de los ’60. Azúcar y Política.

LOS7SAMURAIS “¿LO QUE SE APRENDE JUGANDO NO SE OLVIDA?” PUES YO SIN SER PEDAGOGO AL NIVEL DE MAKARENKO, SIEMPRE HE MANIFESTADO POR ESCRITO, EL HABER APRENDIDO INGLÉS BAJO EL DIVERTIMENTO DE MIS FILMES Y SUS ‘CLOSED CAPTIONS’. [Napoleón Lizardo]

Desde la pág de Luis Lorenzo Sosa, creador de Kombey, semanario

Desde la pág de Luis Lorenzo Sosa, creador de Kombey, semanario “Aventuras” [La primera palabra que aprendí a leer gracias a mi madre, con un cinto en la mano.] #Napoleón03

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MIS DESMEMORIAS-3 [02.02.09]

A finales de la década de los años 60, el Departamento de Orientación Revolucionaria DOR, encargó a un equipo del entonces semanario PALANTE, la edición de historietas didácticas relacionadas con la poca comprensión que había por parte de nuestros trabajadores sobre nuevas tecnologías necesarias para impulsar la producción en esferas atrasadas de la agricultura y la industria. Los caricaturistas Val, Betán y Blanco, bajo la responsabilidad de este último, fueron los escogidos para realizar la tarea, que comenzó con el estudio del proyecto creado por el científico francés André Voisin para mejorar genética y productivamente la raza bovina en Cuba. Escogimos un personaje que ya existía en los spots televisivos, la vaquita Matilda, y alrededor de este personaje agregamos el resto de los componentes que darían cuerpo a la trama bajo el título de “Matilda y sus Amigos” Esta obra humorística se convirtió no sólo en un éxito editorial, sino en un referente para futuras tareas similares. Por aquellos tiempos se hacía necesaria la comunicación entre zonas aisladas de nuestras montañas y había que impulsar la construcción de viales in tramontanos. La incorporación de equipos pesados y la poca experiencia de los operadores fueron abordadas en un conflicto satírico que llevó por título “Trucutuerca y Trescabitos”, dos protagonistas totalmente antagónicos ante la eficiencia de dichos equipos. Inmediatamente se nos orientó apoyar los esfuerzos de una colosal zafra azucarera como jamás se había intentado en nuestro país. Corría el año 1969 y todo el pueblo se movilizó en el empeño. En aquellos tiempos las películas de aventuras japonesas inundaban los cines del país y se nos ocurrió crear la saga de “Los Siete Samurais del 70”, parodiando aquella epopeya medieval pero en el marco de nuestra cosecha de caña. Eran siete héroes defendiendo sus puestos de trabajo en el corte de la gramínea enfrentados al peligroso y taimado Tekita Azukita. Si respaldo tuvieron las propuestas anteriores, lo de los samuráis cortando caña fue apoteósico. Pero ahí no terminaba esta historia, el proceso debía continuar en la industria, así que se nos señaló un nuevo libro. Esta vez tocó a la historieta norteamericana de “Dick Tracy” servirnos de modelo para una nueva parodia que se titularía “Pol Brix contra el Ladrón Invisible”, en ella se ponía en evidencia la mala utilización de la maquinaria y el control del proceso industrial dando lugar a que el rendimiento en el pol y el brix, diera al traste con la producción de azúcar. En definitiva, la cosecha de ese año no logró rebasar la cifra, creando gran desencanto; sin embargo fue la más colosal movilización del pueblo por cumplir el compromiso de llegar a los 10 millones de toneladas de azúcar. El proyecto de las historietas didácticas también sufrió el golpe de este impacto y hasta el día de hoy no se ha repetido el intento. Algunos destacados pedagogos han dicho que: “Lo que se aprende jugando no se olvida” Lo que acometimos en aquel momento como una forma de llegar a las amplias masas –casi jugando- con un mensaje ameno, rindió sus frutos y aún se recuerda con agrado. Esperamos que se repita.

Francisco Pascasio Blanco Ávila

[Francisco Pascasio Blanco Ávila Cerro, Ciudad de La Habana, Cuba FRANCISCO PASCASIO BLANCO ÁVILA (La Habana, 1930) Publicó su primer dibujo en la revista Fotos en 1948. Caricaturista editorial del periódico El Mundo desde 1960, y dibujante de la agencia de noticias Prensa Latina en 1959, es también fundador del semanario Palante y Palante, que dirigió entre 1970 y 1985. Autor de las historietas humorísticas didácticas Matilda y sus amigos, Pol Brix contra el ladrón invisible, Los siete samuráis del 70 y Trucutuerca y Trescabitos. Fundador y editor de las revistas de historietas Cómicos, Pablo y Mi Barrio, entre sus más recientes títulos están los libros Pequeño mataburros humorístico ilustrado, El Caballero de París, la leyenda que camina, Bolívar en Martí y 5 años, 5 meses y 5 días, estos dos últimos a cuatro manos con su hijo. Ha sido reconocido con premios y distinciones nacionales e internacionales en dibujo humorístico e historieta. Es miembro fundador de la Unión de periodistas de Cuba, la Unión de Escritores y Artistas de Cuba y la Asociación Cubana de Comunicadores Sociales. Posee, entre otros galardones, la Distinción por la Cultura Nacional.]

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MUÑEQUITOS

Eduardo Del Llano

Sitio Oficial de Eduardo Del Llano

Con los libreros de la Plaza de Armas he conseguido rescatar, a precios duros, un grupo de historietas publicadas en Cuba durante la década del 60 y cuyos pormenores recordaba con increíble precisión. Ya he dicho antes que en 1968, con seis años, empecé a coleccionar el semanario Pionero, de formato tabloide, pero por esa época también estaban disponibles las revistas Fantásticos, Aventuras, Muñequitos y Din Don, con portada y contraportada multicolor y treinta y dos páginas presilladas, que no tuve el tino de conservar. Algunos de los artistas que trabajaron en ellas eran muy jóvenes, otros venían de Mella y publicaciones similares. Fue en estas revistas de la empresa Ediciones en Colores donde nacieron personajes y estilos decisivos para el arte cubano: en Muñequitos, por ejemplo, aparecían San Nicolás del Peladero, dibujado por Virgilio; Kashibashi, de Juan Padrón (que entonces firmaba Padroncitto); González, de Lillo; Tere y Cari (las criollitas) por Wilson; Casos y cosas de casa, con dibujos de Fran Valdés o Miguel Artiles y guión de Enrique Núñez Rodríguez, y El Circo, de Luis Castillo. El primero y los dos últimos reproducían programas televisivos de éxito que cualquier cubano de mi generación o la presente recuerda con nostalgia; en los dibujos es fácil reconocer a Enrique Santiesteban, María de los Ángeles Santana, José Antonio Rivero o el Trompoloco de Erdwin Fernández. Din Don ofrecía historietas dirigidas a los más pequeños, Fantásticos historias de ciencia ficción (soviéticas, norteamericanas, cubanas), en tanto Aventuras era el emporio de Kombey (con dibujos de Luis Lorenzo y, a menudo, guión de Juan Padrón), Guabay, de Roberto Alfonso Cruz (Robe), Recuerdos de Chamaco (con dibujos de Pedro Martín o Tulio Raggi) ySherlock Holmes (con adaptaciones de Froilán Escobar y dibujos de Domingo García) además de reproducir cuentos de autores como Juan Rulfo, Ray Bradbury o Pablo de la Torriente. En algún momento alrededor de 1968 esas historietas desaparecieron, y varios dibujantes y guionistas se consagraron a publicar en Pionero, que había surgido en 1964 y en su etapa más temprana contó con Onelio Jorge Cardoso como jefe de redacción.

Los muñequitos, comics o como se les llame son una afición operativamente muerta en Cuba. Zun Zun, Bijirita y el mismo Pionero degeneraron, y con excepción de eventuales reediciones de las Aventuras de Elpidio Valdés –el único clásico nacional del género en las últimas cuatro décadas- no ha aparecido nada sistemático que los reemplace, apenas algunas historietas que nos cuentan y vuelven a contar episodios patrióticos con soso patriotismo. En otros sitios el universo del comic –con su parafernalia de tiendas especializadas y eventos temáticos- se convierte cada vez más en feudo de gente al estilo Big Bang Theory; los de tema erótico o de ciencia ficción y fantasía se las han arreglado para sobrevivir, con autores y personajes de culto, pero es frecuente en todas las grandes ciudades del mundo encontrar colecciones de comics, a precio de saldo, en el fondo de las cada vez más despobladas librerías. Por otra parte, es fácil ver en las notas con que Isaac Asimov presentaba cada texto, en las versiones fílmicas (no todas felices) de las aventuras de Asterix o en Tintin, la reciente película de Spielberg, la fascinación que el arte del comic ejerció (y presumiblemente ejercerá siempre) sobre creadores de pelajes diversos.

En mi casa no hubo televisor hasta que tuve doce años, de manera que las historietas y los libros constituyeron el principal entretenimiento, fuente de historias, héroes y modelos, matriz de mi vocación literaria y cinematográfica. Por eso, cuando regateo con un librero de la Plaza de Armas para hacerme de una de aquellas revistas amarillentas y frágiles, el tipo siempre se huele que terminaré cediendo.

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Semanario Palante: El humor al servicio de una ideología. 01.14.15

Luis G. Fresquet | Dice una nota en el sitio web de Palante: “Después de 1959, con el triunfo de la Revolución cubana, nuestros humoristas comenzaron a crear un humor diferente al que había existido antes. Nacía un arte autóctono, comprometido con la causa de los humildes, al lado de la pequeña Isla y frente al peligroso vecino del Norte, que trataba de apoderarse de Cuba”.

“Un grupo de dibujantes y escritores de vanguardia, profesionales talentosos que procedían de otras publicaciones y algunos que surgieron al calor de las nuevas condiciones, se aglutinaron en un equipo. Y el 16 de octubre de 1961 surgió Palante, como un semanario dirigido a cultivar las mejores expresiones del humor general, el costumbrismo y la sátira política. Es hoy el más antiguo de los periódicos satíricos que se editan en Cuba”.

¿…”un humor diferente al que había existido antes”? Debe ser un chiste al estilo de los cubanos, tener algo diferente al resto del mundo, siempre después de 1959. Y dice, ¿”un arte autóctono”? Si es diferente al resto de otros países, tiene que ser autóctono, sin dudas.

Y añade, …”dibujantes y escritores de vanguardia, profesionales talentosos… dirigido a cultivar las mejores expresiones del humor general, el costumbrismo y la sátira política”. Por supuesto, si son cubanos tienen que ser talentosos y de vanguardia y si dibujan y escriben en Palante tienen que “cultivar las mejores expresiones del humor”, siempre después de 1959, eso no lo duden.

Y finaliza la nota con “el más antiguo de los periódicos satíricos que se editan en Cuba”. Es cierto. Es el único permitido por el régimen totalitario cubano. Zig Zag y El Pitirre podrían haber sido los más antiguo sino hubieran sido cerrados en 1960 por el régimen de los Castro.

No comento nada acerca del “peligroso vecino del Norte” al cual el régimen de la isla quiere ahora acercarse a toda costa.

Vamos a los antecedentes.

Con la confiscación en 1960 de los periódicos y los semanarios humorísticos, se inicia en Cuba un “reordenamiento” de la prensa impresa. El régimen ordenó la fusión de varios diarios y semanarios humorísticos: surgieron el periódico Juventud Rebelde como órgano oficial de la Juventud Comunista con sus suplementos El Caimán Barbudo (cultural) y El Sable (humorístico). Y el semanario humorístico Zig Zag cambió, literalmente, de nombre para llamarse Pa’lante y Pa’lante, nombre que toma de una consigna revolucionaria de la época. Desde sus inicios, Pa’lante y Pa’lante quedó adscrito al Departamento de Prensa del Comité Central del Partido Comunista Cubano (PCC), del cual recibió y recibe las “directrices” de lo que debe publicarse en el semanario.

Pa’lante y Pa’lante, dirigido inicialmente por el escritor de izquierda de nacionalidad venezolana y exiliado en Cuba, Gabriel Bracho Montiel. El Director y su “staff” se instalaron en las oficinas del edificio y la imprenta que fueron propiedad del semanario Zig Zag. Palante se imprimó durante muchos años en la misma prensa donde se imprimió Zig Zag, situada en la calle San Ignacio en la Habana Vieja hasta su traslado a un antiguo edificio de un periódico en el Barrio Chino en la calle Manrique en Centro Habana.

Integraron inicialmente el “staff” de Palante varios caricaturistas de Zig Zag y dibujantes de otras publicaciones.

Este nuevo semanario retomó la “vieja escuela” con el clásico y tradicional estilo de diseño abigarrado de los periódicos humorísticos de América Latina, muy similar a Zig Zag.

Bajo la dirección de Bracho Montiel, se publicaron numerosas caricaturas utilizando los tradicionales juegos de palabras para hacer los chistes y muchas viñetas similares a las ilustraciones de los cuentos infantiles con consignas revolucionarias al pie de las caricaturas o con carteles integrados al dibujo.

La burla y la sátira enfilaron sus cañones contra la exigua burguesía aún  existente, contra los propietarios de negocios, los capitalistas, contra la iglesia católica, los llamados “gusanos”, los yanquis… pero nunca contra los funcionarios del régimen ni contra la cúpula gobernantes.

Este semanario ha pasado por diferentes etapas en su diseño marcadas por los estilos de los dibujantes y, principalmente, por los cambios de directores, aunque su contenido y su fidelidad al sistema ideológico de la isla no han variado ni ápice.

Después de la salida de Bracho Montiel (retirado por enfermedad), fue designado por el Partido Comunista para dirigir semanario, el poeta Joaquín G. Santana. Le siguieron, Guillermo Santiesteban, los caricaturistas, René de la Nuez, Francisco Blanco y Luis Wilson. Además,  Rosendo Gutiérrez, Pedro Viñas, Mercedes Azcano, entre otros.

Durante más de 50 años de existencia del semanario no ha disfrutado de mucha popularidad entre los cubanos, principalmente entre los jóvenes, debido a la mala calidad y vulgaridad de los chistes y su evidente alineación con el sistema político de la isla que cuenta con el rechazo en voz baja de 11 millones de cubanos que teme a la represión si alza la voz. No obstante, los humoristas que han trabajado en el semanario han sido “valiosos instrumentos” de la cúpula gobernante. Sus burlas y sátiras se han transformado en panfletos políticos con el propósito de influir en los lectores con opiniones favorables a las leyes y regulaciones del gobierno. La mayoría de los humoristas han cumplido con su misión de “orientar” y predisponer al pueblo para atacar a todos aquellos que osen oponerse a cualquier medida de la Revolución. Además, ha tenido “el honor” de presentar a los líderes de la Revolución como salvadores de las “injusticias” cometidas contra el pueblo por los gobiernos anteriores a 1959. Ejemplos hay muchos, la implantación de la Libreta de Abastecimiento, la Ley del Vago, los ataques la prensa libre, al Mercado Agropecuario privado y un largo etcéteras.

Hay algo que no se puede dudar en la historia del semanario Palante:

A los dibujantes y escritores humorísticos no se les pide que dibujen o escriban lo que piensan, sino que ilustren la línea editorial del Partido Comunista tal como se lo indica el propio partido a través de su director, sólo así podrán ser aceptados en los medios culturales y de prensa.

Lo puedo afirmar porque lo viví y lo sufrí durante los años que trabajé en Palante como diseñador y caricaturista hasta que expulsaron por cuestionar al director Joaquín G. Santana y opinar lo contrario considerado una “falta de respeto al director”.

Luis G. Fresquet

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OTRAS NOTAS DEL AUTOR:

Luis G. Fresquet 30 de abril de 2015

Aristide (…) nunca se destacó como un caricaturista contestatario, ni opositor al sistema, ni cuestionó ninguna medida impuesta por el régimen. Aristide hizo lo mismo que la mayoría de los caricaturistas de Palante, dibujar lo que le orientaban desde el Departamento de Prensa del Comité Central del Partido Comunista.

Palante siempre ha estado controlado por ese Departamento, así que es poco probable que se publiquen caricaturas criticando alguna idea del máximo líder.

Para la época de la Zafra del 70, yo había sido expulsado de Palante por órdenes del poeta Joaquín G. Santana (Director nombrado de dedo por PCC) por cuestionar las reuniones -llamadas “colectivo”- en las que supuestamente se discutía las ideas a publicar, PERO siempre había que hacer lo que le orientaban a Santana en Comité Central. En fin, cuando pregunté para que se hacían esa reuniones si siempre había que hacer lo que te ordenaban de “allá arriba”, me expulsaron.

El día de la “asamblea” pública para mi expulsión, ningún caricaturista del “staff’ de Palante, incluido Aristide, me apoyó. Así que tampoco puedo decirte si realmente Aristide fue suspendido o no por esa caricatura.

Tal vez la puedas encontrar en la Biblioteca Nacional de Cuba o si por casualidad Aristide leyera estos comentario podría publicar esa caricatura aquí en mi página y saldrías de dudas tú y yo.

Luis G. Fresquet 30 de abril de 2015

Cuando escribo acerca del tema del humor gráfico en Cuba, lo hago basado en mi experiencia personal y sobre todo, de lo que viví durante todos los años que trabajé como diseñador, director artístico y caricaturista en Palante, Juventud Rebelde, Revista Cuba y en la Universidad de La Habana, etc. Además, utilizo la información que he podido recopilar durante varios años, ya sea impresa o de Internet.

Los únicos caricaturistas (no hablo de artistas en general, sólo de caricaturistas) que recuerdo que estuvieran trabajando en la Prensa Oficial cubana controlada por el Partido Comunista y que hayan sido castigados o expulsados fueron:

Luis Ruiz, acusado y condenado a 6 años de prisión por sus opiniones. Trabajaba en El Sable, Juventud Rebelde. No volvió a trabajar en la prensa en Cuba. Exiliado en Francia.

Expulsado de Palante: Chamaco (Luis G. Fresquet). “Rescatado” por Marcos Isaac Behmaras que le dio trabajo como director artístico y caricaturista en El Sable de Juventud Rebelde hasta que fue acusado nuevamente y renunció. No publicó más caricaturas en la prensa.

Censurados o marginados, o más bien que “dejaron de publicarle” sus dibujos por diversas razones: Chago (Santiago Armada) por su Salomón. Siguió trabajando como diseñador en Granma. Y Fornés (Rafael Fornés) que posteriormente se auto-exilió en su casa. Lazo se quedó sin trabajo cuando cerraron El Pitirre, se auto-marginó el mismo y creo que enloqueció porque deambulaba por las calles sin rumbo. Pecruz que se ahorcó, estaba marginado o algo por el estilo.

A partir de 1970 que yo recuerde o que tenga información: Ardión que se había quedado sin trabajo cuando cerraron El Pitirre. Volvío a trabajar en Juventud Rebelde y por alcoholismo y escándalos públicos fue sancionado. No tengo información de otros caricaturistas expulsados o castigados por sus opiniones contrarias al régimen que hayan trabajado en la prensa oficial.

#Napoleón03

julio 31, 2015 - Posted by | Cuba COMICS

2 comentarios »

  1. HISTORIETAS CUBANAS
    http://expo.mogno.com/index.html

    Comentario por napoleon03 | agosto 7, 2015

  2. Maritza Gomez, ¿tú supiste que Barbarita, la de Mercedes, le trajo a mima queja de la maestra, de que a mí no me daba la gana de aprender a leer, y que mima con un cinto en la mano, me obligó a leer mi primera palabra en uno de los comics? La palabra en la portada, marcó para siempre mi pasión por los filmes de samurais y otros: AVENTURAS …
    #Napoleón03

    Comentario por napoleon03 | agosto 8, 2015


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