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¿Qué hacemos con la culpa?

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Alimentando el odio de todos contra todos, una persona enferma se ha apoderado de la presidencia de los Estados Unidos. Sí, el ser más repulsivo de la historia de este país, se ha aprovechado de los beneficios de la democracia, de las bajas pasiones, para exacerbar el racismo, la grosería diplomática y la sospechosa misoginia -aunque sus seguidores sí aplaudan que la futura Primera Dama haya publicado fotos desnuda-. Adiós a los valores que hacían grande a esta nación. El tipo tiene la boca sucia como el Chávez de Venezuela, y aunque ha fomentado negocios turbios con la dictadura de los Castro en Cuba, ha repetido el desparpajo de prometer solución para aquello ante la patética condescendencia de sus exiliados.

El lenguaje de barrio, los insultos y defecaciones en la madre de quién sea, podrá usarlo de vuelta, cualquiera en el mundo para rememorar al personaje que en su ascenso al poder, manifestó idolatría por el presidente ruso Putin.

Todos tenemos algo que temer cada vez que el egocéntrico se despierte en las mañanas. Él lo dijo, “él puede registrarle la vagina a cualquier mujer que se le pare delante”, en virtud de su dinero.

A él nadie le creerá mensajes de concordia, después del veneno que ha destilado contra la humanidad. ¿Cuál país que otrora fuera aliado de los Estados Unidos, le va a aceptar malacrianzas al loco? ¿Quién podrá evitar que éste personaje nos meta en una guerra estúpida, por alimentarse el ego? ¿Hasta dónde podrá importarle la suerte de su país, quien vive engreído por el dinero?  Hitler, Castro y cualquier abusador de barrio, han podido ascender al poder por culpa de la desidia del resto, amenazando a todos los que pudieran quedar por debajo en la defensa de sí.

Si al loco le da por portarse bien en algún aspecto, sería a base de antojo personal; porque él nos amenazó con suficientes males terrenales; ninguno de sus seguidores podría alertarlo respecto de la moral ni el orden, porque él no se comprometió con algo más que con su nombre, impunidad y dinero. Jugaron a satisfacerle el morbo de poder a un enfermo que prometió curar al resto, ahora a temer cualesquier consecuencias. La sociedad está enferma.


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noviembre 10, 2016 - Posted by | Sin categoría

1 comentario »

  1. “I told ya!”
    ——-
    LA SALUD MENTAL DE TRUMP, a debate en Estados Unidos

    Agencia EFE
    Un numeroso grupo de expertos en salud mental está lanzando la voz de alarma sobre la posibilidad de que el presidente estadounidense, Donald Trump, tenga trastornos de personalidad, rompiendo así con una norma ética de décadas que prohíbe diagnosticar a personalidades públicas sin consentimiento.

    Un grupo de 35 psicólogos, psiquiatras y trabajadores sociales envió este martes una carta al diario “The New York Times” en la que mostraban su preocupación por “la inestabilidad emocional” de Trump, algo que, en su opinión, lo “incapacita para servir de manera segura como presidente”.

    “Sus palabras y su comportamiento sugieren una profunda incapacidad para empatizar. Individuos con este tipo de rasgos distorsionan la realidad, para que se adapte a su estado psicológico, y atacan los hechos y a quienes los transmiten, como periodistas y científicos”, asegura la misiva.

    En noviembre pasado, el psicólogo Nigel Barber aventuraba en el diario digital Huffington Post que Trump tiene rasgos que apuntan a que sufre trastorno de personalidad narcisista, lo que le llevaría a comportarse con falta de empatía, grandiosidad, autoritarismo y necesidad de admiración constante.

    Las Asociación Psicológica Americana (APA), que representa a personal relacionado con la psicología en Estados Unidos, mantiene desde 1973 la “Norma Goldwater”, por la cual pide a todos los psicólogos del país que no aventuren diagnósticos de personalidades públicas sin tratarlos personalmente y bajo su consentimiento.

    La norma tiene su origen en la campaña presidencial fallida de 1964 del senador republicano Barry Goldwater, quien fue tachado de “paranoico” y “megalomaníaco” por psicólogos en un artículo de una revista.

    Goldwater posteriormente demandó al medio que publicó las opiniones y el escándalo obligó a la APA a emitir una norma que varios psicólogos han pedido este año que se deje atrás para alertar de los peligros de tener a Trump en el Despacho Oval.

    Legisladores demócratas se están sumando a la teoría de la enfermedad mental de Trump para atacar al nuevo presidente e incluso barajar la posibilidad de que se le inhabilite utilizando una enmienda de la Constitución que permite deponer a un mandatario por incapacidad si se obtiene consentimiento de miembros del Ejecutivo y votos de dos tercios del Legislativo.

    La congresista californiana Jackie Speier criticó este jueves la “desquiciada” rueda de prensa de Trump, en la que durante más de una hora lanzó ataques contra la prensa, insistió en que el margen de su victoria fue histórico pese a no serlo, y aseguró que “las filtraciones (a la prensa) son reales, pero las noticias son falsas, porque gran parte de las noticias son falsas”.

    Speier no es la primera legisladora de la oposición que sugiere que Trump puede no ser apto para la Presidencia por un supuesto trastorno.

    El fin de semana pasado, el senador demócrata Al Franken aseguró que algunos de sus colegas republicanos están preocupados por el estado mental de Trump, derivado de la creencia de que “miente mucho”.

    El congresista demócrata de Oregón Earl Blumenauer pidió esta semana en el Capitolio que se “clarifiquen” las posibilidades legales de la Enmienda 25 de la Constitución, que contempla el procedimiento para destituir a un presidente por incapacidad, algo de lo que no se hablaba desde el tiroteo que acabó con la vida de John F. Kennedy en 1963.

    Blumenauer aseguró que el “errático” comportamiento de Trump requiere una revisión porque la enmienda constitucional “tiene lagunas en el caso de incapacidad mental o emocional”.

    La semana pasada, el congresista demócrata Ted Lieu afirmó que el comportamiento de Trump era “increíblemente” preocupante y que estaba considerando presentar un proyecto de ley para incluir un psiquiatra en la Casa Blanca.

    El profesor de psiquiatría clínica de la Universidad Weill Cornell, Richard A. Friedman, escribió una columna de opinión este viernes en el diario The New York Times para hacer un llamamiento a la cautela a la hora de establecer relaciones de incapacidad con diagnósticos psicológicos apresurados.

    Según Friedman, un diagnóstico sobre la salud mental de Trump requería un gran número de sesiones cara a cara.

    Además, apuntó el profesor, en algunos casos se puede tener una enfermedad y ser totalmente competente, a excepción de estados más graves como psicosis o demencia.

    No obstante, recordó Friedman, historiadores han concluido que algunos presidentes han dirigido el país pese a sufrir trastornos: Abraham Lincoln padecía depresión severa; Theodore Roosevelt, posiblemente, era bipolar, y Ulysses S. Grant era un alcohólico.

    Comentario por napoleon03 | febrero 20, 2017


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