Letras y alternativas

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¿Un siglo XXI con más escritores que lectores?

«Los escritores somos miembros de una orden mendicante» /abc.es/04.24.10 José Emilio Pacheco (Premio Cervantes 2009)/Bufón a veces, trovador, relator de cuentos; el escritor por muchos siglos debió adular mecenas, vivir bajo el amparo de los poderes./¿Un siglo XXI con más escritores que lectores?


El tema es traído a colasión esta vez por el artículo “El arte de escribir memorándums”, que aparece bajo enlace internético El Diario/LA PRENSA OnLine; es el comprobar otra vez que el mundo hispano está inmerso en la fiebre de los libros y las publicaciones. Lo curioso es que el autor Luis Ortega, con el bagaje informativo que parece portar, por haberse personado en diversos espacios culturales del mundo, por haber tenido tiempo y recursos para inmiscuirse en las venturas y miserias de muchos escritores, nos constate que de la literatura nadie pueda vivir, que al cabo de dar tumbos por la historia, luego de haber nacido bajo el abrigo de reyes y cortesanos, el escritor haya de morir siempre bajo la égida de intereses y gobiernos que le necesiten de heraldo, agente o distracción. Ortega trae a colasión algún que otro apellido popular dentro del parnasso artístico para fundamentar sus ideas; entonces alude a maromas, restregones y retreta en que han debido participar los que parecieran vivir a tiempo completo del cuento de hacer cuentos.

No es menester seguir las peripecias ideológicas recurrentes en el relato de Ortega, para entender, ahora un poco mejor, esos los intríngulis del mundo de las editoriales; y la caterva de soñadores que por millones paladeamos la ilusión de los libros propios y las estanterías de bibliotecas. Sus aseveraciones ameritan reflexión. ¿A cuáles maromas recurrir para llamar la atención? ¿Las reglas del juego permanecen para todos y en todos los casos?

El redactor toma aire tras una de sus diatribas ideologizantes para cuestionar “(…) si todos somos escritores, si apenas sí hay verdaderos y puros lectores que compren los libros y nos lean, ¿cuál es el destino de los libros en el futuro? ¿Qué destino aguarda a los millones de escritores de habla española y portuguesa en un mundo que cada vez se vuelve más complejo? ¿Quién le va a hacer caso a lo que diga un escritor, como ocurría en las pasadas centurias?” El Escritor ha de viajar “(…) constantemente promoviendo sus novelas, y supongo que en cada pueblo logra convencer a otros doscientos escritores para que compren cada uno un libro (…)”.

Yo conozco otra clase de escritores quizás, querría creer que existe otra clase. La era internética ha puesto en entredicho viejas fórmulas estatuidas por la tradición. Para muchos hoy no es necesario seguir pautas; conozco a algunos que no les basta el contemplar sus libros cogiendo polvo en las librerías, y navegan el mundo cibernético, a la par de cualesquier ama de casa, estratega o profesor, un lugar donde no es necesario someterse a tribunales inquisitivos, sin charlas en pos de compradores; donde hay que aprender a convivir con los vaivenes ortográficos, y otros tantos, indetenible por cuanto no se hace imprescindible el salario, la anuencia a segundas y terceras opiniones, ni el sometimiento histórico.

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El escritor exiliado ante las inclemencias temporales

Julio San FranciscoJulio San Francisco

Es muy difícil admitir la muerte cuando se trata de personas jóvenes, ni siquiera la concebimos en los de edades tardías, cuando son afectos cercanos. No puedo entender la supuesta partida del amigo y escritor Julio San Francisco, y querría creer que es un gesto de humor literario para disfrutar de los homenajes póstumos que pudiéramos dedicarle. Mi psiquis no acepta el hecho por más que haya sido anunciado por diversos medios y amigos; es que si continúan yéndose personas de mi edad, ¿debo admitir que ya estoy mayor? Caramba, no he llegado a mis 52 años. Ojalá Julio apareciere mañana dando fe de su permanencia física entre nosotros, porque cuesta trabajo aceptar el drama de otra partida bajo el inclemente frío siberiano que azota a España, bajo declarados síntomas de una depresión anímica; quizás similar a la que me alcanzare por los años 2005-06.
No creo que existan muchos autores en el mundo que puedan vivir, realmente, de sus producciones literarias; los más han de respaldarse con otras entradas  económicas; esa es una de las tesis del artículo-enlace “Escritores vs Lectores” que sostengo en mi wordpress-blog. ¿Cuán prolífica es la lista de autores cubanos, catapultados en las idealidades echadas a rodar por aquel “sistema post ’59″? ¿Cuántos hemos escapado del castrato, desconocedores de la esencia y trabajo que implica sobrevivir en un mejor sistema social y capitalista? De ser cierta la muerte de este amigo, ¿sus dolores del destierro pudieron haberse acrecentado por una limitada trascendencia económica de su obra literaria? ¿Cuántos artistas han padecido lo mismo durante la historia? ¿Cuántos nos han sorprendido con ese sentido del humor? ¿Cuántas personas jóvenes conocidas han debido partir en días recientes? ¿Supimos entregarles suficiente afecto en vida? Estas y otras disquisiciones conmueven al espíritu al tiempo que nos negamos a aceptar los hechos probables. ¿Es que alcanzamos para comprar todos los libros que produce el genio criollo?
Yo fui testigo de las peculiares proyecciones existencialistas de este colega, exiliado en similares circunstancias a las mías; él regaló  muchos de sus escritos a los lectores de un sitio literario que fundé  en época de idealidades mayúsculas, “Literatura Cubana en el Exilio”; y aceptó representarnos en España si cualesquier contingencia se pudiere ofrecer por aquellos lares; intimó mejor con la más intensa de mis lectores, una poetisa camagueyana que ha desaparecido del parnaso cibernético para merma de mis goces estéticos; ella estuvo a punto de gestionarle a Julio una entrada a USA a través de invitación  a evento literario. ¿Dónde estás, madonna; te has enterado de lo acontecido a Julio?
Nada, han partido por estos días, varios jóvenes valores del afecto y cultura, y esto abruma a pesar de la voluntad de construir felicidad en un mundo libre de tiranías y otros microbios.
Julio, amigo, arrastro el alma, por las dudas y temores que me produce tu partida, pero regreso a reconfortarme en Cristo, nuestro primer y definitivo aliento. Un abrazo.


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Filip 4:13 Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.

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Lea más sobre el tema en ¿Y dónde dejas las oleadas de poetas genuflexos que simulan disentir en azoteas cubanas?

El tema se amplía en “Internet y literatura“. Por Lola Mariné

marzo 5, 2008 Posted by | Escritores vs Lectores | 6 comentarios